Escuela de pueblo en 1848 de Albert Anker (1896)

Escuela de pueblo en 1848 de Albert Anker (1896)
Escuela de pueblo en 1848 de Albert Anker (1896)

martes, 5 de febrero de 2013

¿Para qué sirve la utopía?


Hoy mismo me preguntaba mi hijo: Papá, ¿para qué sirve la utopía? Nunca lo he sabido. Pero, del mismo modo, siempre he entendido que en la actualidad andamos desorientados y desnortados, perdidos en la ciénaga mediocre de las utilidades en el sentido más instrumental de la palabra. Al hilo de la reflexión, recordé estas palabras del poeta Eduardo Galeano.

No tiene intención de convencer a nadie. Sus ideas, sus pensamientos y sus reflexiones no pretenden adoctrinar. Sin embargo, define como pocos los males de nuestra sociedad y es capaz de transmitir lucidez y optimismo con sus textos utópicos, lo que le hace acreedor de nuestra admiración y de la de muchos de los que conocen su obra.

Aquí tenéis uno de sus textos más conocidos, también uno de los más transcritos y comentados en lengua española en Internet. Es un extracto de “El derecho al delirio” que apareció publicado en un libro de 1998 titulado “Patas arriba. La escuela del mundo al revés”. No parece tener fecha de caducidad y cobra mucha más fuerza, si cabe, en nuestros días.

Lo mismo sus palabras sirven de respuesta.



(Transcripción del vídeo)
¿Qué tal si deliramos por un ratito?
¿Qué tal si clavamos los ojos más allá de la infamia para adivinar otro mundo posible?
El aire estará limpio de todo veneno que no provenga de los miedos humanos y de las humanas pasiones.
En las calles los automóviles serán aplastados por los perros.
La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por el ordenador, ni será comprada por el supermercado, ni será tampoco mirada por el televisor.
El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia y será tratado como la plancha o el lavarropas.
Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir no más, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega.
En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar sino los que quieran cumplirlo.
Nadie vivirá para trabajar pero todos trabajaremos para vivir.
Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.
Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.
Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.
Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.
La solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo.
La muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero.
La comida no será una mercancía ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos.
Nadie morirá de hambre porque nadie morirá de indigestión.
Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura porque no habrá niños de la calle.
Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero porque no habrá niños ricos.
La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla y la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla.
La justicia y la libertad, hermanas siamesas, condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.
En Argentina las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.
La Santa Madre Iglesia corregirá algunas erratas de las tablas de Moisés y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo.
La Iglesia también dictará otro mandamiento que se le había olvidado a Dios, “amarás a la Naturaleza de la que formas parte”.
Serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma.
Los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados porque ellos se desesperaron de tanto esperar y ellos se perdieron por tanto buscar.
Seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de belleza y voluntad de justicia, hayan nacido cuando hayan nacido y hayan vivido donde hayan vivido, sin que importe ni un poquito las fronteras del mapa ni del tiempo.
Seremos imperfectos porque la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses.
Pero en este mundo, en este mundo chambón y jodido seremos capaces de vivir cada día como si fuera el primero y cada noche como si fuera la última.

EDUARDO GALEANO – extracto de “EL DERECHO AL DELIRIO” (texto completo)



1 comentario :

  1. La más pesada de todas las alumnas.14 de febrero de 2013, 22:53

    Fascinada. Realmente impresionante.

    He leído varias frases de este gran artista:
    "Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto del cielo. A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde allá arriba la vida humana y dijo que somos un mar de fueguitos. El mundo es eso, reveló: un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos, y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin pestañear y quien se acerca, se enciende "
    "La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba, la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo"
    Pero esto que compartes aquí, es inefable..

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