Escuela de pueblo en 1848 de Albert Anker (1896)

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domingo, 7 de febrero de 2016

El fenómeno de El Niño. Ahora El Niño Godzilla

Y es que los norteamericanos ya lo han bautizado. Godzilla. No hay manera de que hagan algo sin darle una impronta sensacionalista cuando se trata de magnificar cosas en la tele. Así es como suena un fenómeno natural, el de El Niño, que este año va a ser, según todo pronóstico, el más intenso desde que hay registros científicos de él. Incluso mayor que otros como el de 1997/98, o el de 1982/83, que fueron muy intensos y llevaron de cabeza a varios países por los fenómenos meteorológicos asociados al cambio brusco en las masas de agua del Pacífico.


Empecemos por el principio, para no liarnos demasiado. ¿Qué es El Niño? Los pescadores peruanos, siglos atrás, identificaron una anomalía térmica en las aguas costeras entre diciembre y marzo (verano austral, aunque es pleno periodo navideño, de ahí el nombre), que transformaba las comunidades biológicas y reducía las capturas de muchos peces, crustáceos y moluscos de forma drástica. El Niño se produce cuando los fuertes vientos paralelos a la costa que arrastran las aguas costeras hacia mar adentro en la vertiente pacífica de América del Sur se debilitan, permitiendo la llegada de una gran lengua de agua caliente proveniente de la zona de Indonesia y transportada como onda de Kelvin. Estas ondas se producen por un cambio en la temperatura del agua que induce al desequilibrio (algo parecido a una pendiente). El desenlace es un desplazamiento masivo de agua desde un punto hacia otro hasta encontrar un obstáculo (el continente americano). En otras palabras, una corriente gigantesca llega desde el oeste del Pacífico y choca en las costas de Perú y Chile. En condiciones normales, son los vientos secos los que provocan el afloramiento de aguas frías muy ricas en nutrientes: desplazan las aguas superficiales desde la costa y en el mar cuando desplazas algo ha de ser sustituido (en este caso por aguas profundas).




Pero la propagación y llegada de esta onda de Kelvin, de esta inmensa masa de agua caliente —que puede llegar a aumentar hasta ocho grados por encima de su temperatura media— no permite que esas aguas profundas afloren y, por tanto, sus nutrientes nunca llegan a la superficie. El sistema deja de ser alimentado y la producción se transforma, descendiendo de forma considerable. Pero el fenómeno de El Niño tiene muchos más efectos, incluyendo fuertes lluvias en la zona costera de la cordillera andina, extensos incendios en la cuenca amazónica, en Australia o Indonesia debido a las sequías, y una disminución en la frecuencia de los huracanes (aunque pueden aumentar su intensidad, como el Patricia), entre otras anomalías climáticas. Las altas temperaturas del agua tropicalizan en parte los ecosistemas, promoviendo el desplazamiento de especies desde las masas de agua del norte (más tropical) al sur.

El Niño es un fenómeno natural, vaya esto por delante. Es algo recurrente, con una frecuencia no del todo definida e intensidad variable, que viene produciéndose desde hace decenas de miles de años. No se comprende del todo cómo surge, pero sí que empiezan a tenerse claves de sus repercusiones a nivel planetario. Es algo que ha ido ocurriendo a lo largo de nuestra historia, sin embargo, la intensidad de este año 2015/16 (mayor temperatura del agua, persistencia de la anomalía, sequía en algunas zonas y fuertes lluvias en otras) podría aumentar por efecto del cambio climático y de un nuevo equilibrio térmico en el planeta debido al deshielo del Ártico o al calentamiento de las aguas del Pacífico, cada vez más acelerado a causa de un proceso de retroalimentación positiva. Y digo podría, porque los especialistas no se acaban de poner de acuerdo. Algunos indican que es un fenómeno exacerbado por un planeta que busca un nuevo equilibrio termodinámico, otros, que simplemente es un fenómeno natural que este año será muy intenso pero que sigue patrones ya establecidos con anterioridad. En el fondo, ¿qué más da? Quiero decir, sea o no alimentado por esta carrera hacia un aumento desbocado de la temperatura en el planeta por encima incluso de las previsiones más alarmistas del IPCC (las que están en la parte superior de las curvas mostradas por los modelos que se nos presentan en este informe), el hecho es que ya está impactando de forma drástica muchos lugares, incluso los menos conocidos.

Voy a dar un ejemplo concreto: en el estado de Ceará, en el noreste de Brasil, llevan cuatro años de sequía. Este lugar es muy peculiar, porque las corrientes oceánicas y una singular orografía lo hacen vulnerable a este tipo de fenómeno. Se considera un lugar semiárido, donde las precipitaciones se dan de forma violenta entre enero y mayo, en una cantidad que no suele exceder los 1000 a 1200 mm al año. Pero no ha llovido estos años y en algunos lugares las reservas de agua en los embalses están a menos de un 10% de su capacidad. Más que probablemente (¡Me encanta cómo los científicos utilizamos a veces las palabras para no acabar de mojarnos!) este invierno-primavera no llueva por la intensidad de El Niño, que afecta de forma directa a esta y otras zonas. Ciudades como Fortaleza, con gran concentración de personas (casi tres millones en la ciudad y alrededores, según las últimas estimaciones demográficas), pueden tener serios problemas de suministro de agua de todo tipo, y una prolongación de la sequía someterá a las autoridades a un verdadero quebradero de cabeza. Podemos vivir sin muchas cosas, pero sin agua ni alimentos es simplemente imposible.

El estado de Ceará es una de las zonas más secas de Brasil. Campo de fútbol en medio de las dunas, cerca de la costa. Foto: Sergio Rossi.

Pongamos otro ejemplo, pero esta vez en el otro lado del continente americano y en el mar. La costa sudamericana del Pacífico es una de las áreas más productivas del planeta. Baste decir que de los aproximadamente noventa millones de toneladas de pescado extraídos en 2012, unos siete millones y pico son de anchoveta, producida en estos mares (principalmente frente a las costas del Perú). Dicho esto, es fácil entender por qué una perturbación cíclica como El Niño, que afecta a esta y otras muchas especies, es un fenómeno tan importante aquí. El cambio de temperatura y, sobre todo, el declive en la concentración de nutrientes en las zonas de afloramiento, produce un efecto cascada que transforma de forma radical los ecosistemas. No es solo el hecho de que desaparezcan muchas especies (o bajen a niveles de producción mínimos), sino que, al «tropicalizarse» las aguas, se desplazan durante el fenómeno de El Niño muchas especies desde el norte (o sea desde Centroamérica y Colombia en su lado Pacífico). Las gentes, que viven en gran parte de la pesca industrial y artesanal, están acostumbradas a estos efectos, pero sus consecuencias siguen siendo muy importantes. En el caso de Chile, Perú y Ecuador, las repercusiones en el PIB pueden llegar a ser de hasta un 11-12%, siendo la recuperación muy lenta. En la pesca de la anchoveta antes mencionada (Engraulis ringens), por ejemplo, se puede reducir la captura a menos de un tercio debido a las transformaciones del ecosistema que dejan sin alimento a los peces. Con el fenómeno, falla la dinámica «normal» de reproducción y reclutamiento por falta de alimento. Durante ese periodo de aguas más cálidas y pobres, la anchoveta se alimenta más de zooplancton que de fitoplancton en sus estadios primarios de crecimiento, desapareciendo una gran cantidad de reclutas incapaces de capturar unas presas diluidas por la falta de nutrientes. El de la anchoveta es el caso típico de pesca «explosiva». Perú ha puesto un enorme esfuerzo en su captura, procesamiento y exportación, lo cual no es extraño al llegar a alcanzar en otros tiempos un 25-30% de las ganancias por exportación. En los años cincuenta el país ya estaba preparado para el procesamiento de este pescado, que transformaba sobre todo en harina de pescado y aceite. Como otras grandes pescas pelágicas, el máximo rendimiento se obtuvo en los sesenta, con más de ciento cincuenta plantas especializadas en la elaboración de productos, y alcanzando nada menos que el 18% de las capturas mundiales de pescado y el 50% de la producción de harina de pescado del planeta con casi doce millones de toneladas en su pico más álgido, 1970.

Cuando estuve colaborando en el proyecto CENSOR sobre el fenómeno de El Niño, estas cifras me confirmaron que el sistema estaba siendo capaz de aguantar una clara sobreexplotación gracias a la riqueza de nutrientes y a la biología de la especie pelágica. Todo el engranaje de pesca funcionaba a pleno rendimiento, pero lo que no rendía al final era el sistema, que se colapsó súbitamente. Se pasó de más de 10 millones de toneladas a principios de los setenta a tan solo 1,3 millones de toneladas en 1973, un orden de magnitud menos. La FAO ya entonces advirtió que debía ser respetado el tope de 9,5 millones de toneladas si no se querían agotar los stocks de anchoveta. Pero la flota peruana se desplazó hacia el sur en busca de nuevos caladeros. Los mazazos sucesivos a la industria los dieron precisamente los siguientes fenómenos de El Niño, especialmente el de 1982-83, cuando miles de personas perdieron sus puestos de trabajo, cerraron decenas de factorías y volvió a caer la producción.

Sin embargo, los stocks de este animal que forma cardúmenes densísimos se recuperan, y las autoridades aprenden. El IMARPE peruano (institución pesquera de este país) establece cotas máximas de 7-8 millones de toneladas de captura, estabilizándose la producción a partir de 1999. Hoy en día, los productos de la anchoveta peruana proporcionan un 12% de las ganancias por exportación a Perú (unos ochocientos millones de euros) y el Gobierno ha desarrollado desde hace ya bastantes años un programa para que este pescado sea de consumo humano, especialmente en zonas pobres como la sierra del interior del país. Porque el animal que más se captura en este planeta en nuestros océanos se convierte, casi en su totalidad, en harina y aceite para, entre otras cosas, alimentar a otros peces en granjas marinas y lacustres. Recordemos, por otro lado, que esta harina de pescado va directamente a alimentar a otros peces e incluso ganado. Si la producción baja de los siete u ocho millones de toneladas a apenas un millón y medio o dos, podemos estar frente a un problema real de desabastecimiento para gran cantidad de granjas marinas, dulceacuícolas o terrestres.

La pesca artesanal también se ve muy afectada por el fenómeno, y la insaciable demanda de producto puede poner en jaque a los trabajadores del mar de las costas pacíficas de Sudamérica. Para los pequeños consorcios pesqueros que viven al día a pie de costa en pequeños pueblos las consecuencias son devastadoras. Y no solo por la falta de marisco —como la macha, el erizo de mar o las jaibas— o de peces. También por tener unas condiciones de vida precarias —sin agua corriente, luz o un sistema sanitario de colectores eficiente— que sirven de campo abonado para epidemias como la disentería, el cólera o el dengue, tras las abundantes lluvias en la zona.

Se calcula que durante El Niño de 1997 y 1998 murieron de forma directa unas veinticinco mil personas a causa de inundaciones, mareas de tormenta o fuertes vientos, pero más de cien millones se vieron afectadas. Unos seis millones tuvieron que desplazarse por culpa de los desastres propiciados por un tiempo violento, que golpeó infraestructuras poco preparadas para el embate. Las pérdidas económicas directas de ese Niño —calculadas por primera vez de forma bastante rigurosa— fueron de treinta y cuatro mil millones de dólares, lo que dejó las economías de los países más afectados muy tocadas.

Las costas del norte Chile albergan uno de los desiertos más áridos del planeta (al fondo) y, a la vez, una de las productividades marinas mayores del planeta. Foto: Sergio Rossi.

Como hemos dicho, la anomalía térmica de El Niño y todo el efecto cascada que conlleva es recurrente. Las repercusiones que tiene El Niño en el resto del mundo son complejas y no del todo claras. Hay que entender que, aunque cuando hay un Niño de grandes dimensiones el planeta se ve afectado, las variaciones climáticas locales y otros fenómenos meteorológicos pueden enmascarar sus efectos. En la península ibérica, el último Niño de grandes proporciones, el de 1997 y 1998, tuvo secuelas que ahora, tras varios años de análisis, se consideran efecto directo de aquella anomalía meteorológica.

Las primaveras en España, cuando se da el fenómeno, son secas y con temperaturas elevadas. En el hemisferio austral es final de verano y principios de otoño y la climatología anómala está en pleno auge. Los veranos se tornan muy revueltos en nuestro país, con fuertes precipitaciones, nevadas fuera de temporada y tormentas frecuentes. Se alcanzan valores de precipitación muy elevados y se desencadenan tormentas de levante otoñales en el Mediterráneo solo registradas una vez cada quince o veinte años. En 1983 y 1997, dos años en los que El Niño se hizo sentir de forma muy pronunciada en la costa pacífica, sus efectos se recuerdan como especialmente borrascosos y fríos en nuestra península. A pesar de las coincidencias, hay equipos de trabajo que no ven clara la relación, atribuyendo las anomalías a fenómenos locales o a variaciones en las condiciones meteorológicas atlánticas, vinculadas solo hasta cierto punto con las del Pacífico sur.

Se calcula que cada cincuenta años hay uno de considerable virulencia, pero el último de consecuencias especialmente graves fue el de 1997-98. No me salen las cuentas, porque en 1982-83 también provocó a los mencionados colectivos unas fortísimas pérdidas, y ahora se prevén incluso peores. No parece que la mayor intensidad de este fenómeno se produzca solo cada cincuenta años; su fuerte intensidad podría tener, en estos momentos, una frecuencia mayor. La verdad es que no se conoce muy bien su funcionamiento y solo se juega con probabilidades a la hora de acertar en su reaparición. Sabemos, sin embargo, que apareció de forma regular hace unos cuarenta mil años. Los especialistas han podido constatar crecidas de hasta ciento veintitrés metros en zonas aluviales determinadas, con aguas a velocidades mayores de ciento cuarenta kilómetros por hora. Este tipo de fenómenos meteorológicos de extrema violencia concentra su poder en muy poco tiempo y en espacios muy limitados, donde cuencas angostas reúnen caudales imposibles. Según algunos expertos, cada quinientos años aproximadamente se da un mega-Niño, capaz de transformar líneas de costa, provocar sequías muy prolongadas e incluso influir en la supervivencia de asentamientos humanos amplios a causa de hambrunas y catástrofes naturales. El cambio climático no ayuda, y posiblemente este año tengamos un fenómeno especialmente virulento que acabe por perjudicar la economía de los países más afectados. Una vez más el clima es el que nos gobierna, el que nos dicta por dónde van a ir las cosas, y no parece que estemos ayudando mucho a la hora de mantenerlo estable. Intentemos recordar que un «toque de gracia» como El Niño ha podido con estructuras sociales complejas en otros tiempos, y, a pesar de que las cosas han cambiado mucho y sin duda estamos más preparados que nunca para absorber impactos, la situación en general es inestable y podemos estar frente a un panorama cada vez más propicio para migraciones ambientales (que hace tiempo que se están dando) espoleadas por fenómenos como este.

jueves, 7 de enero de 2016

Catálogo visual de los desastres urbanisticos de la crisis inmobiliaria

La web nacionrotonda.com documenta desde 2013 los desastres urbanísticos, las edificaciones abandonadas y, también, las rotondas más absurdas

Nación Rotonda nació a mediados de 2013, cuando el ingeniero Miguel Álvarez trabajaba cada día con Google Earth. “Se me ocurrió mirar qué había pasado con la crisis inmobiliaria, pero desde un punto de vista urbanístico”. Muchos habían tratado los efectos económicos de la burbuja, incluidos los desahucios, pero nadie había llevado a cabo un inventario visual de los desastres urbanísticos, más allá de los proyectos fallidos más emblemáticos de la fiebre de la construcción, como Seseña y Valdeluz.
Álvarez sumó a este proyecto al arquitecto Guillermo Trapiello y a los también ingenieros Esteban García y Rafael Trapiello. Llevan más de 650 imágenes publicadas. “Y lo que queda”, añade García.
Se trata de una iniciativa sobre todo visual, en el que las imágenes de obras abandonadas y campos de golf sin regar se ofrecen sin más contexto que el antes y el después. No hace falta más explicación que lo evidente: España está llena de pisos piloto perdidos en solares y de urbanizaciones fantasma.
Nación Rotonda no está sola: se han unido a Basurama y a Ecologistas en Acción, entre otras entidades, para crear Cadáveres inmobiliarios, una web que reunirá una base de datos, cruce de estadísticas y estudios en profundidad para hacer lo que Rafael Trapiello cataloga de “evaluación de daños” de esta posguerra de la burbuja inmobiliaria. 
De hecho, ni siquiera hay un listado de pisos vacíos en España, al haber suelo que se ha abandonado en todas las fases de la construcción, como explica Guillermo Trapiello. La cifra de tres millones y medio de viviendas sin habitar no es oficial, añade García, y la única que hay pública son las 100.000 viviendas de Sareb, la sociedad que gestiona los activos de los cuatro bancos nacionalizados, que no es una base de datos completa.
Las rotondas, el símbolo de la crisis
Nación Rotonda no se centra sólo en las rotondas, pero sí que las ha escogido como marca de su proyecto, por lo que representan en el contexto de la crisis: “El el símbolo del urbanismo de los últimos quince o veinte años”, afirma Rafael Trapiello.
¿Por qué hay tantas? No hay una sola causa, pero Trapiello comenta que la principal es el modelo de planificación urbana, “que beneficia más al coche que al peatón o a quienes se quieran mover en bicicleta, y que al final resulta en ciudades dormitorio”. Además de eso, las rotondas cuentan como zona verde, por lo que se pueden restar de los parques que se deban construir.
En cuanto a la decoración de las rotondas, hay una cuestión importante a tener en cuenta: “La ley dice que hay que dedicar un porcentaje del presupuesto total de una obra a la promoción del patrimonio cultural -sigue Trapiello-. Se puede intentar restaurar un monumento de la zona, se puede promover la cultura de la zona de otras maneras o se puede adquirir una obra, siempre que se quede en la zona de influencia”.
Se tiende a comprar o encargar esculturas para colocarlas en rotondas, con el problema de que resulta casi imposible saber si el precio de esta obra de arte es adecuado o excesivo. E incluso en el caso de que la obra tenga valor, es muy posible que una rotonda no sea el lugar adecuado para exponerla.
Todo el mundo quería construir
En plena burbuja, todo el mundo se puso a edificar. Las promotoras querían hacer negocio y al mismo tiempo, “la principal fuente de ingresos de los ayuntamientos era el suelo”, como explica Rafael Trapiello.
Álvarez añade que las comunidades autónomas podrían haber intervenido, con un argumento que ahora nos parece obvio: no todos los municipios pueden doblar su población en pocos años. Esta intervención no se llevó a cabo porque hubiera supuesto un conflicto político importante y porque, como recuerda García, estos planes no tienen un límite temporal: “¿Cómo puedes decirle a un pueblo que no va a crecer lo que cree en diez o veinte años?”.
Además y por supuesto, había demanda, como muestra el hecho de que no todos estos proyectos urbanísticos han quedado a medio edificar ni a medio vender. Alguno incluso se ha hecho bien, pero otros, como Arroyomolinos, simplemente “tienen la suerte de que se acaban de construir y se venden antes de que comience la crisis, en 2004 en lugar de en 2007”, explica Álvarez.
Otro ejemplo: Paracuellos del Jarama, que ha crecido tanto “que ahora mismo es el municipio de Madrid más grande sin tren”. De hecho, muchos decidieron comprar una vivienda fuera de los grandes núcleos urbanos no sólo por el precio más asequible, sino también confiando en servicios que luego no llegaron.
Paracuellos del Jarama (Madrid)
Este exceso de ambición se ve no sólo en las zonas residenciales, sino también y por ejemplo en proyectos como el Parque Tecnológico del Reciclado de Zaragoza, al que Nación Rotonda dedicó un vídeo. Este “superpolígono industrial”, fruto de unas previsiones "demasiado ambiciosas" se ha quedado prácticamente vacío. “Tiene tres rotondas magníficas, con su bola del mundo, ese avión que despega y esa noria”, cuenta Rafael Trapiello.
Se acabó el dinero
Si echamos un vistazo a las fotografías que recoge Nación Rotonda, vemos barrios con calles, pero sin edificios, chalets aislados y proyectos a medio levantar. ¿Se puede hacer algo al respecto? ¿Merece la pena acabar de edificar? ¿Es mejor tirarlo todo abajo y comenzar de cero?
No hay fórmula mágica: “Este es el gran problema de una generación de técnicos”, sobre todo teniendo en cuenta que gran parte de las propiedades están en manos privadas, explica Álvarez. “Hay que hacer una ley de reparación de los efectos de la burbuja inmobiliaria”, a lo que Trapiello sugiere permitir dar otros usos a este suelo.
Este bloqueo se ve en uno de los ejemplos favoritos de Álvarez: se suprime el camping Sertorium de Villajoyosa (Alicante) para construir viviendas. El proyecto se suspende y ahora sólo quedan las calles y un buen puñado de rotondas. “¿No podemos reutilizar el terreno y las infraestructuras como camping y que así se aproveche la zona al menos hasta que se construya todo dentro de diez años o cuando sea?". Parece que no.
Un modelo equivocado
Pero como recuerda Guillermo Trapiello, incluso aunque todos estos proyectos se acabaran completando y vendiendo, “seguiría sin gustarnos este planteamiento que prima el vehículo privado”.
En Nación Rotonda no tienen nada en contra del crecimiento, pero sí contra esta forma de crecer. Este modelo residencial que promueve el uso del coche incluso para tomar un café, viene determinado sobre todo por la normativa de edificabilidad, explica Guillermo Trapiello. Esta regulación prevé que el territorio esté separado por zonas de forma rígida, haciendo difícil que se mezclen usos y favoreciendo grandes centros residenciales y centros comerciales separados, sin una vida de barrio similar a la que aún vemos en las ciudades: “No hay lugar a la espontaneidad” que favorecería que surgieran iniciativas de vecinos, como mercados efímeros, por ejemplo.
Estos núcleos residenciales tampoco “se adaptan a su entorno -añade Rafael Trapiello-. Todos estos proyectos se parecen y todos presentan las mismas soluciones a problemas diferentes”. Se trata de una forma de construir que es fácil, rápida y muy lucrativa, porque lo que se hace en un lugar se copia en otros sin mayor dificultad, y por eso se popularizó tanto en un momento en el que los proyectos se acumulaban.
Se trata de procedimientos de trabajo que una vez llegada la crisis las empresas españolas han querido trasladar a los países donde han tenido que llevar su actividad. Pero se han encontrado con “una administración menos tolerante -explica García-. En España había connivencia entre la administración y los contratistas, y en el extranjero son más estrictos con los plazos y los presupuestos”.
Campos de golf y modelos de vida
Las soluciones estaban apoyadas además por el marketing de las propias inmobiliarias, que las presentaban como modelos residenciales óptimos, con su centro comercial cerca y, en ocasiones, con su campo de golf, un símbolo de los excesos de la burbuja tan llamativo como las propias rotondas.
“Se popularizaron sobre todo en sitios donde hacía buen tiempo y no tenían agua”, explica García. Pero que, eso sí, respondían al modelo publicitario ideal. “Se usaban como imán de viviendas. Algunos promotores hacían primero el campo esperando atraer compradores y luego edificaban”. Rafael Trapiello recuerda al respecto que las comunidades autónomas con más campos de golf son Andalucía, Cataluña y Murcia. Además, “es una actividad que realiza poca gente en comparación con la extensión que necesita”.
Un ejemplo de desastre con campo de golf incluido es el del pantano Valdecañas, en la provincia de Cáceres que tiene campo de golf en plena área protegida y sentencia de derribo firme. Una "construcción absurda" en medio de un paraje natural, que muchos vieron como "el monorraíl" de la zona, ironiza Álvarez.
Los campos de golf no son la única herramienta que se ha utilizado para subir los precios de las viviendas. Muchos promotores construían varios proyectos a la vez en la misma zona, “haciéndose la competencia y subiendo el valor de los pisos, ya que no se podía decir que se tratara de una urbanización perdida en medio de la nada, al haber ya otras construcciones”, cuanta Álvarez. También se permitió construir antes incluso de que se pudiera garantizar que llegaba agua a las viviendas, como en el caso de Trampolín Hills. “En el año 2011 se comienza a construir el depósito de agua para esta urbanización que ya no existe”, remata García.
Los faraones de la construcción en España
No se trata sólo de querer ganar dinero: los promotores quieren dejar huella: “Es el complejo de faraón que tienen muchos promotores inmobiliarios”, cuenta Guillermo Trapiello, en referencia a proyectos en los que “ponen a las avenidas principales los nombres de su mujer y de sus hijos”. “En las rotondas la decoración es faraónica precisamente por eso, porque quieren dejar huella”, añade García.
Un caso de este estilo es el de Ciudad Quesada, proyecto de Justo Quesada, fallecido en 2010. Esta pedanía de Alicante, cuenta con más de 16.000 habitantes, muchos de ellos noruegos. En la entrada de la Wikipedia del centro se puede leer un texto casi promocional: “Se trata de una ciudad nueva fruto del sueño de Justo Quesada, que de la nada creó una gran comunidad".
La burbuja y el fútbol
Dada la crisis de crédito, a los equipos de fútbol les pasó algo parecido a lo ocurrido con los ayuntamientos: el único recurso que podían vender eran sus terrenos. De ahí lo ocurrido, por ejemplo, en Mestalla, o la “bilbainada del Athletic que es demoler un campo de fútbol para construir otro unos metros más lejos”, o el pelotazo de la ciudad deportiva del Real Madrid, o el proyecto del Atlético de Madrid, cuyo proyecto de cinco torres formando una estrella busca excusa incluso en el tarot y en la cerveza.
No hemos aprendido nada
El proyecto del Atlético de Madrid es reciente y muestra que no hemos aprendido nada de la crisis inmobiliaria: “Un 15% de viviendas vacías en España y se sigue construyendo”, dice García. Se trata de proyectos que nacen ya dados, sin informar ni consultar a los ciudadanos. Álvarez recuerda que durante la etapa en la que trabajó en Sydney le llamó la atención la participación pública: a los vecinos les llegaba información de las obras de su barrio a sus casas, y podían presentar alegaciones de forma mucho más fácil que en España.
Por ejemplo, en la información pública del proyecto de renovación de la plaza España de Madrid, hay un plano de Pedro de Teixeira del siglo XVII, además de otros planos a baja resolución y ni un sólo dato económico, explica Álvarez, a lo que García añade que “les escribí para pedir información y me dijeron que lo que les pedía no estaba disponible”. Este es precisamente uno de los objetivos de Nación Rotonda y de Cadáveres Inmobiliarios, afirma Álvarez: “Hacer visible la información inaccesible”.
“En Madrid hemos entrado en una espiral de locura”, añade Álvarez, en referencia a estos proyectos que nacen en búsqueda de una forma fácil de crear puestos de empleo, tras los fiascos de Eurovegas y los Juegos Olímpicos. Además, las iniciativas se lanzan con independencia de si son positivas para la ciudad y de si se van a cumplir las expectativas y sin prever si, una vez más, todo va a quedar todo en solares (y rotondas) abandonados.
En todo caso, a los autores de Nación Rotonda les daría igual que se cumplieran esas expectativas: “Si resulta que se construye todo lo que hemos inventariado, seguiría sin parecernos un modelo adecuado -insiste Guillermo-. 

Vía: Verne

domingo, 24 de mayo de 2015

El agujero de la capa de ozono cumple 30 años

Se denomina agujero de la capa de ozono a la zona de la atmósfera terrestre donde se producen reducciones anormales de ozono, fenómeno anual observado durante la primavera en las regiones polares y que es seguido de una recuperación durante el verano. El contenido en ozono se mide en Unidades Dobson (siendo UD= 2.69 × 1016 moléculas/cm² ó 2.69 × 1020 moléculas/m²).

El 16 de Mayo de 1985, la revista Nature publicó el descubrimiento del agujero de la capa de ozono. En 1987 todos los países del mundo firmaron el protocolo de Montreal para abandonar el uso de CFC´s (compuestos clorofluorocarbonados), que destruyen la capa de ozono. En 2011 se observaron los primeros indicios de recuperación: es el primer éxito de las políticas internacionales para evitar emisiones.

miércoles, 21 de enero de 2015

Mapamundi de nacimientos y defunciones

La población mundial es superior a los 7.100.000.000 habitantes. Población distribuida de manera irregular a lo largo de los territorios continentales, con distintos accesos a la riqueza y con una calidad de vida muy dispar. Las desigualdades en el mundo son conocidas por todos, pero no siempre es fácil ilustrarlo.

En este sentido, David Bleja creó en 2006 un mapamundi muy interesante. Es una animación de los nacimientos y defunciones que se dan en todos los países del mundo, en base a un algoritmo y a su representación sobre un planisferio. Cada vez que se produce un nacimiento en un país aparece una luz sobre su territorio, cada vez que se produce una defunción aparece una luz oscura. Para ser más precisos, podemos situar el cursor sobre un país y nos indicará la natalidad y la mortalidad por segundos. Paralelamente podemos consultar otros datos como los países con mayor índice de emisiones de CO2, es decir, los países más contaminantes.



Este mapamundi es un buen recurso para trabajar este temá.
Os propongo las siguientes preguntas a responder en vuestro cuaderno de clase:
1- ¿Qué representan las luces claras y las luces oscuras?
2- En un minuto, ¿cuánta gente nace y muere en España?
3- En un minuto, ¿cuánta gente nace y muere en la India?
4-¿Por qué hay tanta diferencia entre estos dos países?
5-¿Por qué nacen pocos niños en los países ricos?
6-¿La población mundial aumenta o disminuye con el tiempo?
7- ¿Qué países son los más contaminantes del mundo?


viernes, 2 de enero de 2015

Introducción a los huracanes en HD

Esta es una nueva entrega en alta definición (HD) de los vídeos de Frank Gregorio. Es un vídeo con imágenes espectaculares que parecen coreografiadas al compás de una música vibrante para presentarles los huracanes a los estudiantes. 
Se ha pensado como un "trailer" de motivación para que los profesores de Ciencias Naturales, Geografía, Ciencias de la Tierra y de Meteorología los enseñen en las de la escuela, los institutos de secundaria y la universidad como una potente introducción visual a la naturaleza de estas poderosas tormentas y su impacto sobre todos nosotros.


Publicada el 26 de dic. de 2014 

martes, 30 de diciembre de 2014

Todos Somos De La Misma Tribu

¿Usted a cuantas personas conoce? Unas 150 más o menos. Increíble, el mismo numero que salió de África hace 50.000 años para expandirse por el mundo.


Todos descendemos de ese pequeño grupo intrépido. Y es que la genética nos hace entender cosas fascinantes sobre quiénes somos y de dónde venimos. Ahora por ejemplo sabemos más sobre uno de los momentos más importantes de la evolución: la domesticación de animales y plantas. Cómo surgió el perro del lobo? Cuándo apareció el maíz tal y como lo conocemos? Arqueólogos y genetistas trabajan para escribir nuestra historia y la de las plantas y animales que nos acompañan en este viaje.



En este programa se cuenta con la entrevista a Nicolas Wade hablándonos de las aportaciones de la genética en la búsqueda de los orígenes de la humanidad y explicar cómo la especie humana se esparció por todo el planeta.



También contaremos con las opiniones de Juan Luis Arsuaga, Director de Atapuerca, Melinda Zeder, Arqueobióloga de Washington DC, Jean-Denis Vigne, Dtor. Grupo Arqueozoología, CNRS, París, los paleoantropólogos del MNCN-CSIC Antonio Rosas, Antonio García Tabernero y Markus Bastir y David Comas, Investigador Universidad Pompeu Fabra.


domingo, 7 de diciembre de 2014

El campo magnético de la Tierra se prepara para la inversión

Es posible suponer que las brújulas siempre apuntarán hacia el norte, pero en realidad los polos magnéticos han intercambiado sus posiciones muchas veces a lo largo de la existencia de nuestro planeta, informa la BBC.

Según la información disponible, el campo magnético tiene tanto un polo norte como un polo sur, estos no son estáticos y sus variaciones han causado que los polos migren hasta 16 kilómetros por año. El campo nunca está en un solo sitio, y aproximadamente cada 450.000 años se invierten. Esto quiere decir que el norte magnético queda donde estaba el sur, y viceversa.
Investigadores de la Universidad de California, Estados Unidos, han determinado que la última inversión de los polos se produjo hace aproximadamente 781.000 años. No obstante, parece que la Tierra está tardando en hacer su inversión y esto podría ser debido a que el núcleo interior está creciendo cada vez más y está obstruyendo el núcleo externo, lo que forma un campo magnético que no es tan sólido.

Un debilitamiento o campo magnético inestable podrían ser una señal de que una inversión está a punto de ocurrir. Los cambios en el magnetismo terrestre podrían tener consecuencias en las infraestructuras eléctricas y también, por ejemplo, en los instrumentos de navegación. Además podría afectar seriamente a los animales, como aves o ballenas que utilizan el campo magnético para orientarse.
Otra preocupación es que si durante el proceso de inversión de los polos el campo magnético se debilitara excesivamente o incluso desapareciera, aunque sólo fuera durante un corto periodo de tiempo, perderíamos nuestra protección contra la radiación del Sol.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Esta es la cruda realidad de las granjas de crianza de pollos

Después de 22 años de crianza de pollos para Perdue (una empresa productora de alimentos), un valiente agricultor no pudo más e hizo algo que nadie ha hecho antes. Invitó a defensores del bienestar de los animales a su granja para filmar y contar esta historia:

jueves, 4 de diciembre de 2014

El tiempo en 2050: noches de hasta 40 grados y calimas saharianas

¿Cómo será el tiempo a mediados de siglo si siguen aumentando las temperaturas? La Organización Meteorológica Mundial y TVE colaboran para mostrar el futuro que viene


"Buenos días, 10 de agosto de 2050 y seguimos con temperaturas muy altas: ya van 10 días en gran parte del país con valores por encima de la media. Las temperaturas van a seguir siendo elevadas durante las próximas horas porque la masa de aire sahariana se va a mantener sobre España". Así, con estas palabras de Mónica López que se pueden escuchar en el vídeo, arrancará la información del tiempo del Telediario dentro de 36 veranos, según el trabajo conjunto de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y TVE.


Este experimento de futurología climática, basado en proyecciones científicas, sirve para poner sobre aviso a la población de los riesgos que corre el planeta de seguir por esta vereda de emisiones de gases con efecto invernadero y cambio climático global. Según el pronóstico del tiempo que presenta López, jefa de Información Meteorológica de TVE, durante las noches de ese verano no habrá quien logre conciliar el sueño: entre las 22.00 horas y las 8.00 horas se darán temperaturas de más de 40 grados con una mínima de 29 grados.


Según explica López, en los 30 años que preceden a 2050 la temperatura media de España habrá aumentado de media 3 grados. Este vídeo forma parte de una serie que ha lanzado la OMM en el marco de la Cumbre del Clima que estos días se celebra en Lima, para concienciar a distintos países del mundo de las consecuencias de la inacción. Aunque noticias como la conocida ayer, que 2014 será el más caluroso de la historia, ya podrían servir para ese propósito.

También os recomiendo leer el magnífico artículo de Agustín Moreno: Al borde del abismo:
"Hace ya mucho tiempo que el progreso celebra una victoria pírrica sobre la naturaleza. Decía Simone Weil que “el progreso se transforma, a todos los efectos, en una regresión”. 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Otra time-lapse del Planeta Tierra

Admira la belleza de nuestra  planeta en este video grabado desde un satélite geoestacionario. El video fue creado por James Tyrwhitt-Drake usando imágenes del satélite que corresponden a 5 días de grabación. Se puede ver como la tierra está constantemente cambiando: el desarrollo de las nubes  y la sucesión de días y noches.
Fue publicado el 15 de noviembre de 2014 este timelapse de la Tierra en resolución 4K, como fueron fotografiadas por el geoestacionaria Elektro-L satélite meteorológico, de 15 mayo-19 mayo, 2011. Elektro-L se encuentra ~ 40.000 kilometros por encima del océano Índico, y que orbita a una velocidad que hace que permanezca en el mismo lugar cuando la Tierra gira. 
Os habéis preguntado; ¿por qué no son visibles las luces de la ciudad, el Sol y otras estrellas? Las luces de la ciudad no son visibles porque son miles de veces menos brillantes que el reflejo de la luz solar de la Tierra. Si la cámara era lo suficientemente sensible para detectar luces de la ciudad, la Tierra estaría sobreexpuesta. El Sol no es visible debido a los mecanismos que se utilizan para proteger el CCD de la cámara de la exposición directa a la luz solar. Un filtro circular en el CCD asegura que sólo la Tierra sea visible. Gracias a este filtro se puede ver la pixelación en el horizonte de la Tierra. El filtro también excluye estrellas a la vista, a pesar de que no serían lo suficientemente brillantes para ser visible por esta cámara.


Realmente hermoso ver a nuestra tierra así. ¡Cuidémosla!

domingo, 23 de noviembre de 2014

En la trastienda de "Interstellar": la Ciencia y la Filosofía

                Nota importante: el presente análisis contiene información significativa (spoilers) de la película Interstellar de Christopher Nolan. Si no la has visto, es recomendable que no continúes leyendo o vayas al cine y luego, leas este análisis.

                No pretendo mediar en la  disputa entre  los partidarios y los detractores de Interstellar. Ni siquiera pretendo exponer mi opinión sobre su calidad cinematográfica. Me interesa aprovechar su visión para establecer una reflexión sobre el conocimiento científico y filosófico en ella.

                Interstellar, es una película de ciencia-ficción del director Christopher Nolan. La trama se sitúa en un futuro en el que la Humanidad está al borde de la extinción. En una búsqueda desesperada por la salvación, un ex astronauta (al que da vida Matthew McConaughey) es reclutado para conducir un último vuelo que debe llevar a los humanos a otros sistemas estelares en los que poder volver a prosperar. Pero estas otras estrellas están muy lejos y para alcanzarlas los exploradores necesitan un medio que les permita superar las limitaciones de los viajes espaciales y conquistar así grandes distancias.

La ciencia en Interstellar
                Y es, en este punto es donde se sitúa la ciencia como clave del desarrollo de la cinta. En efecto, no sólo trata sobre los viajes en el tiempo y sobre cómo recorrer distancias imposibles en el espacio sino que el conocimiento científico debe acompañar al espectador para que se adentre en la historia.
                Consciente de la situación y de la dificultad de explicar cinematográficamente alguno de los fenómenos cósmicos clave en el argumento de Interstellar como  los agujeros negros, Cristopher Nolan solicitó ayuda a Kip Thorne para que le asesorase con el fin de que el guión tuviese una base científica sólida.
                De este modo, el compañero de Carl Sagan y Stephen Hawking y profesor emérito Faynman de Física Teórica del California Institute of Technology, el doctor Kip Stephen Thorne,  se convirtió en el productor ejecutivo de la película. Este experto en teorías gravitacionales y astrofísica y mundialmente reconocido por su trabajo en los campos de la Cosmología y de la Relatividad, se ha ocupado en tratar de traducir las complicadas ecuaciones que describen el comportamiento los agujeros negros en una imagen que pudiera mostrarse en la gran pantalla.
                Los agujeros negros son uno de los objetos más extraños en el espacio. Es una región del espacio-tiempo donde la gravedad es tan fuerte que incluso la luz no puede escapar de ella. Son imposibles de ver y su presencia se intuye por el efecto de atracción que ejercen sobre la materia que está a su alrededor. En este vídeo de la revista Wired Thorne explica el modelo matemático que ha servido de guía para crear la simulación más perfecta que se ha hecho jamás de un agujero negro. Un trabajo en el que han participado 30 personas durante un año y en el que se han generado 800 terabytes de datos y empleado varios ordenadores.


                La película maneja más conceptos científicos radicales como los agujeros de gusano, túneles en el universo que conectan dos puntos distantes a través de dimensiones más allá de las cuatro que experimentamos como el espacio y el tiempo. Al igual que en los agujeros negros, la luz tampoco se comporta de forma convencional alrededor de un agujero de gusano. Es decir, no viaja en línea recta. Para describir su comportamiento Thorne tuvo que recurrir, de nuevo, a complejas matemáticas a partir de las cuales el experto en efectos digitales Paul Franklin creó, después, el software informático que ha dado vida a un “agujero de gusano” en la pantalla. El resultado es impresionante y se asemeja a una bola de cristal que refleja el universo.



                En consecuencia, el resultado final es que el cineasta ha conseguido espectaculares imágenes como la de Gargantúa con un tamaño de 4.3 millones de masas solares, según el libro de Thorne: La física de Interstellar , lo cual lo hace un digno rival para el mismísimo Agujero Negro en el centro de nuestra galaxia, que permiten avanzar en la historia. Pero, también el físico ha conseguido intervenir en una película que enseña al público general de manera didáctica complicados fenómenos cósmicos de forma muy precisa y lograr aproximarse a una divulgación científica que de otra manera no hubiera sido posible.  
                       De hecho, de esta colaboración han nacido otros grandes aciertos científicos de la cinta que no deberían sorprendernos. Sus aciertos no sólo se limitan exclusivamente a cómo podría verse Gargantúa, el Agujero Negro Supermasivo que encuentran al pasar el agujero de gusano en Saturno, sino que también se pueden apreciar en las escenas donde no se escuchan sonidos en el espacio, las vibraciones de una nave espacial al acoplarse con su estación espacial, la dilatación del tiempo al acercarse al agujero negro o en la estación espacial rotando para simular gravedad.


                No me siento capacitado, sin embargo, para señalar las inconsistencias científicas y os remito a algún experto como Genaro Grajeda, Interstellar: un filme con muchos agujeros negros, aunque también éstas críticas puedan parecer discutibles.
                En definitiva, a pesar de que en Interstellar hay mucha jerga científica. No es una jerga particularmente difícil de seguir, ni siquiera para quienes no pasamos de la Física de 2º de B.U.P. No se debe pensar, por tanto, en grandes dificultades de comprensión, porque la trama parte de conocimientos de física bastante básicos que se pueden adquirir y bien explicados, en cualquier documental de Neil deGrasse Tyson y Michio Kaku.


                

 La Filosofía en Interstellar
                Pero, como la  mayoría de vosotros, no soy físico, y cuando me siento en una butaca a ver cine no me preocupa particularmente la corrección científica de una película siempre que el argumento lo compense por otras vías. Y esa vía podría ser la filosofía: la búsqueda del sentido último de la vida. Veamos.


                Por una parte, esta película es un claro homenaje al clásico:  2001: Una odisea del espacio de Kubrick, considerada una de las mejores películas de todos los tiempos y la mejor de su director, por lo innovadora que resultó en su tiempo, por su esmerado cuidado en el rigor científico y tecnológico, y, sobre todo, por sus pretensiones de profundidad y trascendencia filosófica.
                 Pero, por otra, nos trae los ecos de otro clásico del cine fantástico de la Gran Depresión: el Mago de Oz. Como película coetánea a una época de crisis pretende ofrecernos soluciones vitales de gran calado. No pretendo abundar sobre las citas y paralelismos con la película de 1939 desde la ambientación rural de la granja del Medio Oeste norteamericano de la que parte la película,  la tormenta, el viaje como camino, el número reducido de viajeros, la obsesión con el regreso y, sobre todo, con la búsqueda interior. La respuesta está en nuestro corazón como en un manual de autoyuda barato.
                Así, en ese contexto melodramático, es donde cobran sentido los saltos y licencias del guión, en los que es un consumado especialista Christopher Nolan, que parecen más saltos de fe que giros lógicos. El guión se apoya fuertemente en la trama emocional para permitirse dichas licencias. Es algo más que la dificultad de combinar una trama de ciencia-ficción épica con un melodrama sentimental, sino de acoplar una expedición científica con lógica propia con esa raíz universal (cinematográficamente hablando) de las motivaciones humanas: como no, el amor. El resultado es de una grandilocuencia estomagante que, además agujerea el guión de forma inmisericorde. De hecho, el excesivo metraje de la película, las caídas de ritmo cinematográfico y el final inconsistente de la cinta no se explican de otro modo.
                Sin embargo, el  planteamiento inicial de la película es poderoso y realista. Se parte de la conciencia contemporánea de crisis ecológica, de superpoblación, de despilfarro de recursos, de las desigualdades y de la división del orden mundial, de la evidencia del cambio climático. Todo esa amenaza global a la Tierra se transforma en una hambruna planetaria porque el suelo ya no es fértil. La desinformación se convierte en la forma de controlar ese mundo en crisis hasta tal punto que en las escuelas se enseña a los niños que los avances científicos del siglo XX son mentira y se pratcica una radical desconfianza hacia la ciencia y la tecnología como causantes de esos desordenes. Asimismo, los científicos e ingenieros, que son los personajes principales, se convierten en una secta secreta y mesiánica, incomprendidos por el resto de la población, lo que les lleva a falsear y manipular la realidad, sus objetivos y sus estudios, para salvar al mundo.


                Pero, a partir de ahí, se produce la transformación de la expedición científica en aventura pionera que convierte al film en un western crepuscular con sus grandes valores: el coraje del individuo, el estímulo de la familia y la motivación universal del amor. Eso sí,  toda ella trufada de lenguaje científico. Por lo tanto, el problema radica en las contradicciones entre la lógica científica y el drama sentimental que se traiciona a sí misma conforme avanza el argumento, hasta alcanzar niveles de absurdo manifiesto.
                Los astronautas de la misión se enfrentarán a diversos dilemas de índole fundamentalmente sentimental, especialmente por la necesidad de continuar la misión a sabiendas de que posiblemente no vuelvan a ver a los suyos, dado que según la teoría de la relatividad el tiempo transcurrirá mucho más despacio para ellos que para quienes se han quedado en la Tierra.
                No vamos a analizar salidas de tono del estilo «el amor es la única fuerza que puede romper los límites del espacio-tiempo» (sic) que no ayudan a que el asunto resulte convincente. Estos diálogos cliché que dan relevancia a la trama sentimental, reducen el complejo sistema de toma de decisiones de cualquier organización científica (NASA incluida) al nivel de la corazonada.
                Ni voy a  extenderme en los elementos del western de pioneros: con desierto y pelea incluida ni sobre la soledad como fuente de locura y la familia como estímulo fundamental que trasciende al individuo: especie frente a familia.


               Sólo me voy a centrar en hablar sobre lo que sucede, según la película, dentro del agujero negro, porque es la que se entronca con eso tópico sobre los límites de la conciencia que busca ese sentido mismo  del ser humano. Es evidente que resulta el momento más científicamente inexplicable de la película, seguramente no hay por dónde agarrarlo: ni hubieran sobrevivido ni hubieran vuelto.
                La fundamentación científica podía ser la siguiente. En agujeros negros supermasivos en rotación casi lumínica la singularidad puede adquirir una geometría de anillo. Eso puede dar la posibilidad de sobrevivir a la spaghetización con fuerzas de mareas no extremas; de seguir una curva con carácter de tiempo cerrada con la que, obviando diferentes incertidumbres teóricas y de estabilidad permitiría viajes al pasado y acabar en una región pentadimensional diferente del universo, en la que el tiempo es una dimensión espacial más.
                Todo el jueguecillo con la gravedad – por resumir, hoy en día se cree que la gravedad puede ser una misma expresión de la fuerza electrodébil (que agrupa las fuerzas electromagnética, y las dos nucleares) que sólo se unifica con ella a escalas energéticas inabarcables técnicamente por ahora para nosotros. Hay una gran diferencia de escala entre la gravedad y la fuerza electrodébil, que podría ser entendida según algunos teóricos como debida a que la gravedad es capaz de permear una cuarta, quinta o enésima dimensión, “diluyéndose” por así decirlo, mientras que la electrodébil está constreñida a afectar sólo nuestro espacio tridimensional. Sejuega con este concepto asumiendo un espacio tridimensional proyectado desde una realidad 5D, artísticamente representado como un teseracto fractal, en el que el tiempo es una dimensión espacial y la gravedad se puede manipular toqueteando las proyecciones bidimensionales de cada “habitación”.
                Por cierto, los creadores del agujero de gusano y el teseracto fractal son los propios humanos del futuro, que sólo pueden existir si controlan la gravedad y abandonan la Tierra de la Plaga, cosa que sólo puede ocurrir si Nolan utiliza dicho espacio 5D en primer lugar, cosa que sólo puede ocurrir si se va de casa al encontrar la NASA, que sólo ocurrirá si él mismo da las señales interdimensionales a través de la herramienta que han construido los humanos del futuro… y así ad infinitum. Es un bucle temporal paradójico generado por la violación de causalidad que supone la comunicación con el pasado.
                En consecuencia, se da una vuelta de tuerca más a la compleja relación entre realidad y conciencia establecida a través de la Física cuántica. Nuestra mente como vehículo y como  cárcel de nuestra conciencia otro tópico fílmico bien alimentado. Se emparenta con películas psico-futuristas de guión alambicado, complicado y cada vez de más difícil seguimiento tales como: la saga de Matrix, Minority Report, Looper, Shutter Island, Origen y, por supuesto, Inception del mismo director. Pero, también poseen otro elemento común: ese trasfondo filosófico con un punto trascendental que explora las relaciones entre realidad e individuo: los límites de la conciencia. (Véase infra. Universo y conciencia más allá de la cuántica (Capítulo REDES 414)) Pero tambien con la bilblioteca como encrucijada y laberinto, como acertijo y como respuesta con otras resonancias cineatográficas desde El nombre de la rosa a Harry Potter y visuales como los trampantojos de E.M. Escher. 
                A través de la física cuántcia, se establece esa tensión difusa entre ilusión y realidad, entre superstición y conocimiento que explora la filosofía. En estas circuntancias, hasta los fantasmas cobran sentido muy acorde con el horizonte individualista del planteamiento.
                Por último, el final es lo más endeble de la película. El mundo feliz de la nave en torno a Saturno, el melifluo coro de aduladores, el remedo de la casa familiar, la escena hiperfamiliar en torno al lecho de la anciana y el viaje al encuentro de la amada es tópico, burdo y apresurado con el fin de cerrar las puertas que el guión dejaba abiertas. Nada parecido al final de un Armageddon.
                En definitiva, entiendo que en este género hay que tomarse licencias. El problema es que el guión acaba entrando en una imparable espiral de licencias hasta más allá de lo razonable y aparenta ser científico cuando al final termina recurriendo a giros lacrimógenos sin ningún fundamento. Pero, tampoco carguemos las tintas. En conclusión, la película cuenta con una fotografía fantástica, que no necesita del 3D para funcionar, una interpretación excelente y  tiene momentos vigorosos donde la ciencia ficción se entrelaza con la ciencia real. Pero, sobre todo, establece elementos de reflexión sobre la Ciencia y  la Filosofía como motores de la existencia que resultan enormemente sugerentes.
                Agujeros negros, viajes interestelares, exploración planetaria, cohetes, robots en forma de cajas de cereal con acabado futurista, ese Hal redivivo,  y más podrán hacer que muchas personas se interesen nuevamente en la ciencia ficción como un género más allá de las explosiones y láseres, sino que abarque nuestro lado más humano: el sentido mismo de la existencia.


El tercer y último tráiler de la película. Ver en YouTube

Universo y conciencia más allá de la cuántica (Capítulo REDES 414) Publicado el 16 de nov. de 2014. Podemos estar seguros de que el mundo que experimentamos no es una ilusión? Es real la conciencia o es solo una ilusión más? Qué es la realidad?