Escuela de pueblo en 1848 de Albert Anker (1896)

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lunes, 5 de enero de 2015

El poder de las ciudades globales


La organización de la economía mundial tiene lugar en forma de una red global de nodos estratégicos, conectados entre sí y formando un sistema planetario en el que los flujos económicos y de información recorren miles de kilómetros en cuestión de segundos. Estos nodos estratégicos son las ciudades globales, grandes metrópolis de importancia mundial, y en las que tienen lugar los negocios, las transacciones económicas, las decisiones políticas… etc.
El concepto ciudad global lo introdujo la socióloga y economista neerlandesa Saskia Sassen en 1991 con la publicación de su libro The global city (Princeton University Press). En esta obra se presenta a las ciudades globales como aquéllas que tienen un efecto directo en los asuntos mundiales, a través no sólo de los aspectos socioeconómicos, sino también de la política o la cultura. Son ciudades cuya influencia es global. En el libro de Sassen se considera que París, Nueva York, Tokio y Londres son las ciudades que mejor representan las características de una ciudad global.
Lo que se tiene en cuenta para determinar a una ciudad global son otros factores que no tienen porqué estar relacionados con el número de habitantes, como por ejemplo: cantidad de sedes de grandes empresas, nivel de las universidades, cantidad y calidad de las conexiones con otras ciudades, acceso y conectividad con los mercados, cualificación de la mano de obra, porcentaje del PIB de la ciudad que procede de los servicios y servicios avanzados… etc.

Pérdida de poder de los Estados frente a las ciudades globales

Con la proliferación y desarrollo de las ciudades globales y otros espacios como las zonas económicas especiales se está dando un proceso de pérdida de poder de los estados y los países. Estos nuevos espacios centrales, impulsados por la globalización, son los que realmente importan para la economía mundial y la toma de decisiones, así como para la producción industrial y el desarrollo de tecnologías. Es decir, los países como entidad política han perdido su poder frente a nuevos actores mundiales (ciudades globales, empresas multinacionales, organizaciones internacionales…). La ciudad de Nueva York tiene más poder y más relevancia a nivel global por sí sola que países enteros como Paraguay, Sudán o Uzbekistán.
Según Saskia Sassen, las redes transfronterizas que unen a las ciudades globales engendran nuevas políticas regionales mundializadas, de forma que la política a nivel mundial está concentrada, determinada y definida en estos nuevos “ejes de poder”, que son las ciudades globales y los flujos que las unen.
Sassen pone algunos ejemplos, como el eje Estambul-Ankara, que podría tener más importancia a nivel global que la propia Turquía, o la tríada Sao Paulo-Rio de Janeiro-Brasilia, que constituyen un importante espacio de flujos financieros, económicos y políticos.
La creciente importancia de las ciudades globales ha conducido a un momento actual, en el que es más importante la relación entre Singapur y Hong-Kong que la que puedan tener dos países como Italia y Austria, por ejemplo. De la misma forma, son más importantes para el orden económico mundial los flujos financieros entre Berlín y Frankfurt que los que pueda haber entre Alemania con cualquier otro país.
Saskia Sassen lo dice tajantemente: “Lo que ha quedado claro en las últimas décadas con el crecimiento de las ciudades globales es que nuestro futuro geopolítico no va a estar determinado por el dúo EEUU-China, sino por veinte o más redes urbanas estratégicas alrededor del mundo.” Esta realidad que nos va a tocar vivir es tan novedosa como interesante, ya que la gobernanza mundial pasará de manos de los Estados a las ciudades globales, las cuales, debido a esta transferencia de poder, crecerán y se desarrollarán mucho más, hasta límites aun desconocidos.
Las preguntas que nos quedan son, ¿podrán las ciudades acaparar todo ese poder político y económico que arrebatarán a los países? ¿cómo se gestionará la llegada de millones de personas a las ciudades? ¿podrán las ciudades de los países en desarrollo incrementar y mejorar sus infraestructuras y prestar servicios básicos a sus millonarias poblaciones? ¿se olvidarán los aspectos sociales para centrarse únicamente en los económicos? ¿serán las ciudades lugares para vivir o lugares para hacer negocios?
Las ciudades son entidades muy interesantes de estudiar, y pueden llegar a ser grandes centros de poder. Pero pensar demasiado en economía, política, cifras y datos puede hacernos olvidar una cosa: la ciudad es un conjunto de personas.

¿Cuáles son las ciudades globales?
Afectadas por la globalización, las ciudades se han integrado en un sistema de flujos que abarca todo el planeta. La posición jerárquica de las ciudades en esta red mundial depende de la actividad económica dominante en cada urbe. De esta manera, las ciudades industriales han perdido importancia frente a las que desarrollan actividades de investigación e innovación tecnológica o concentran servicios avanzados.
Lo que distingue a las ciudades globales no es tanto su tamaño demográfico o su estatus de capital nacional, sino su poder económico. No todas las ciudades globales tienen que ser megaciudades, aunque en la mayor parte de los casos sí que coincide una gran población con un mayor poder económico y una mayor influencia a nivel global. Zurich, con apenas un millón de habitantes, es una ciudad global de mayor influencia y estatus internacional que Karachi (13 millones), Lagos (10 millones) o Calcuta (14 millones).
Lo que la consultora AT Kearney tiene en cuenta para elaborar el ránking de ciudades globales (el Global City Index) son 25 variables enmarcadas dentro de cinco grupos:
  • Actividades de negocios. Este parámetro se mide mediante el número de sedes de grandes multinacionales, la localización de servicios avanzados, el valor de los mercados de capital de la ciudad, el número de conferencias internacionales que tienen lugar al año y el flujo de mercancías a través de los puertos y aeropuertos. PONDERACIÓN: 30%
  • Capital humanoEn este caso se atiende a la calidad de las universidades, a la capacidad de la ciudad de atraer profesionales, al número de escuelas internacionales, porcentaje de estudiantes extranjeros, número de residentes con estudios universitarios… etc. PONDERACIÓN: 30%
  • Intercambio de información. Se examina cómo circulan las noticias y la información dentro y fuera de la ciudad. De esta manera se mide la accesibilidad a los principales canales de noticias y la presencia de internet. También se mide el número de agencias de información internacionales que están presentes en la ciudad. ATKearney utiliza además unos indicadores del nivel de censura informativa y de suscriptores a la banda ancha. PONDERACIÓN: 15%
  • Experiencia cultural. Para este indicador se atiende al número de museos y centros culturales que posee la ciudad, además de los eventos culturales que tienen lugar al año. El número de visitantes extranjeros que recibe la ciudad y las relaciones con otras ciudades (ciudades hermanas) también se tienen en cuenta. PONDERACIÓN: 15%
  • Compromiso político. Se mide cómo una ciudad influye en el diálogo político global, atendiendo al número de embajadas y consulados, así como las instituciones locales con proyección internacional que hay en la ciudad. PONDERACIÓN: 10%
Mediante la medida de estos cinco indicadores, los analistas de ATKearney elaboran cada año el Global City Index, una lista con las ciudades “más globales” del mundo. A la hora de determinar cuál es más influyente o importante, se tienen más en cuenta las actividades de negocios (Business activity) que el compromiso político (Political engagement), una muestra más de cómo, en el mundo actual, la economía tiene más importancia que la política.
Para ser una ciudad global es indispensable acoger a las sedes de las mayores empresas del mundo. En una ciudad de alto rango han de localizarse empresas de alto rango. Aunque pueden ser de cualquier sector, la mayoría de las multinacionales que encontramos en los flamantes rascacielos de las ciudades globales son empresas de servicios, del sector financiero y bancario, así como inmobiliarias, aseguradoras o consultorías. También se encuentran las sedes de multinacionales del petróleo o del sector del automóvil, pero las que mejor representan el nuevo modelo económico del desarrollo son las multinacionales del sector servicios (en especial la de los servicios avanzados).
Junto a las actividades de negocios, el otro indicador que mejor determina la influencia global de una ciudad (según ATKearney), es el capital humano. La calidad de las universidades, la presencia de estudiantes universitarios extranjeros o el número de escuelas internacionales caracterizan a las grandes ciudades globales. No es casualidad que las principales universidades del mundo estén, precisamente, en ciudades de alto rango (ver: QS World University Rankings).
Volviendo a hacer hincapié en el concepto de rango, está claro que en estas ciudades globales, que están en lo más alto de la jerarquía urbana, han de encontrarse las mejores universidades del mundo. Y no sólo las universidades, sino también los mejores centros comerciales, las mejores óperas, los mejores palacios de congresos… etc.
MÁS INFORMACIÓN: The Global City Index 2014 (ATKearney)
En el TOP 10 de las ciudades globales, las potencias tradicionales siguen liderando el ránking. De las diez ciudades más influyentes e importantes del mundo, seis son ciudades europeas y norteamericanas. La creciente influencia de los países emergentes en la economía mundial se contempla mejor observando los cambios en la lista completa. La mitad de las ciudades globales señaladas por la consultora ATKearney son ciudades asiáticas, que hace unos años no tenían importancia a nivel mundial o eran incluso desconocidas para la mayoría de la gente, como Guangzhou (China) o Bangalore (India).
En la imagen de la derecha vemos el centro financiero y de negocios de Guangzhou, mucho más moderno e impresionante que el de Barcelona o el de Milán. Las grandes ciudades asiáticas se están desarrollando y modernizando a ritmos muy superiores a las europeas.
No será tan famosa como Barcelona, París o Londres, pero Guangzhou está escalando rápidamente los puestos del ranking de ciudades con más influencia en el mundo. Hace dos décadas apenas era un puerto histórico en el Mar de la China Meridional y hoy en día es una ciudad moderna, con zonas especiales para potenciar la economía del conocimiento y la investigación, como la Ciudad de la Ciencia o la Zona para el Desarrollo Tecnológico y Económico. Un ejemplo de cómo en la Periferia del mundo se están dando los mayores ritmos de crecimiento económico.
ARTÍCULO RELACIONADO: Cambio en el orden económico mundial (Juan Pérez Ventura, Diciembre 2012)
Desde hace varios años, las “ciudades globales” por excelencia son Tokio, Londres, Nueva York, París y Hong Kong. La importancia de estas ciudades viene de que en ellas están presentes instituciones, organizaciones, empresas y profesionales de alto rango, que deciden y gestionan cómo se organiza la economía mundial.
Las ciudades globales se caracterizan por una alta concentración de sedes centrales de empresas multinacionales, de instituciones internacionales y por la existencia de servicios muy especializados (en banca, finanzas, seguros, servicios avanzados…). Todo ello queda reflejado en un espacio determinado y característico también de las ciudades más modernas: la zona de negocios, el central business district (CBD).

El corazón de la ciudad global: el central business district

Los llamados “artefactos de la globalización” (De Mattos, 1999) son aquellos elementos del paisaje urbano que dotan a una ciudad de un estatus alto. Una ciudad global requiere infraestructuras avanzadas y de alto rango. Centros empresariales, edificios emblemáticos de grandes empresas, espacios para exposiciones y congresos internacionales, centros comerciales como malls, hoteles de lujo, grandes aeropuertos, espacios residenciales protegidos (condominios cerrados), apartamentos de lujo, rascacielos… Todos estos componentes hacen que una ciudad adquiera un estatus de alto nivel, por ello todas las ciudades globales recogen este tipo de elementos para configurar su paisaje urbano.
De entre todos estos “artefactos de la globalización” de los que hablaba De Mattos, el que mejor simboliza la integración de las ciudades en el espacio de los flujos económicos globales es sin duda alguna el central business district (CBD), el centro de negocios. Como hemos señalado, es indispensable acoger a las sedes centrales de las grandes multinacionales para ser considerada una ciudad global, y no hay mejor lugar para colocar una sede de una gran empresa que en un moderno rascacielos.
Los CBD se diferencian del resto de la ciudad a primera vista. Basta con echar un vistazo al skyline de una ciudad para diferenciar el centro de negocios. Es sencillo localizarlo en el caso de París, si uno sube a lo alto de la Torre Eiffel. Lo primero que le sorprenderá será el relieve de los rascacielos de La Défense. También es destacado el complejo del MIBC (Moscow International Business Center), en la capital rusa. Otros CBD importantes son Canary Wharf en Londres, Lower Manhattan en Nueva York, o las Cuatro Torres Business Area (CTBA) en Madrid.
El business district no sólo concentra oficinas, sino que incluye igualmente malls (centros comerciales) de lujo, instalaciones de ocio relacionadas con el deporte (piscinas, pistas de tenis…) o incluso salas de espectáculos y de cine, así como cada vez más hoteles y palacios de congresos y de exposiciones.

El escaparate de las ciudades globales: los rascacielos

Una característica común de las ciudades globales es la presencia de edificios altos. La mayoría de estas ciudades son grandes metrópolis con varios millones de habitantes. Una forma de aprovechar el espacio y de hacer más eficiente el trabajo de las personas es agrupar a éstas en altos rascacielos.
Si bien es cierto que el objetivo inicial y predominante de los rascacielos es albergar funciones empresariales (oficinas, sedes de empresas…), también encontramos algunos rascacielos residenciales, como el Q1 Tower de la ciudad australiana de Gold Coast o la Eureka Tower de Melbourne. El rascacielos residencial más alto del mundo, sin embargo, se encuentra en Dubai: es el edificio Princess Tower, de 414 metros de altura.
También encontramos rascacielos cuya principal función es la hostelería. En este sentido debemos destacar el faraónico proyecto de las Torres Abraj al Bait, en la ciudad de La Meca (Arabia Saudita), finalizado en el año 2012. Algunas fuentes lo consideran el edificio más grande del mundo por volumen de tamaño. Este enorme complejo financiado con el dinero del petróleo se ha convertido en el mejor escaparate de la ciudad de La Meca, así como en el nuevo icono de Arabia.





Pero, como decíamos, la mayoría de los rascacielos han sido construidos para albergar funciones empresariales. La razón por la que las empresas tienden a agruparse en estos edificios es que la concentración de personas y servicios en un área reducida permite una mayor eficiencia económica.
Es por eso por lo que los rascacielos suelen relacionarse directamente con los CBD. Lo más normal en las ciudades globales actuales es encontrar un centro financiero y de negocios compuesto principalmente por altos y modernos rascacielos. Pueden servir de ejemplo el barrio de La Défense en París, Canary Wharf en Londres o Central Area en Singapur.
En ocasiones los rascacielos traspasan los límites del CBD y se distribuyen por la ciudad formando nuevos centros de negocios, que pueden acabar uniéndose en un gran área, siendo imposible diferenciar los límites de los barrios de negocios, como ocurre en la zona sur de la isla de Manhattan, en Nueva York.

rankinggrascacielos
En el ránking de los 20 rascacielos más altos del mundo encontramos que 16 de ellos se encuentran en el continente asiático. De estos 16, más de la mitad están en ciudades chinas (9). Destaca también la zona del Golfo Pérsico, donde el beneficio de la exportación petrolera ha disparado las ansias de los jeques árabes por demostrar al mundo su poder económico. En países como Arabia Saudita, Kuwait, Qatar o los Emiratos Árabes ha comenzado una locura por los rascacielos modernos. El más famoso de todos, el Burj Khalifa, es el edificio más alto construido por el hombre.
INTERESANTE: Mapa interactivo de las ciudades con más rascacielos (skyscraperpage.com)
El anterior enlace pone de manifiesto lo que ya adelanta el ránking de rascacielos más altos: el cambio en el orden económico mundial se evidencia también en la construcción de estos edificios que, como símbolos, se elevan en el cielo de las nuevas ciudades globales, que liderarán la economía mundial en un futuro no muy lejano.
La ciudad con más rascacielos es Hong-Kong, uno de los principales centros financieros y de negocios del Este de Asia y del mundo. Otras ciudades que rascan el cielo son Shanghai, Bangkok, Shenzhen, Cantón, Dubai, Guangzhou o Kuala-Lumpur. Queda confirmado: a mayor número de rascacielos, mayor poder económico y mayor importancia a nivel global.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Esta es la cruda realidad de las granjas de crianza de pollos

Después de 22 años de crianza de pollos para Perdue (una empresa productora de alimentos), un valiente agricultor no pudo más e hizo algo que nadie ha hecho antes. Invitó a defensores del bienestar de los animales a su granja para filmar y contar esta historia:

sábado, 15 de noviembre de 2014

10 timelapse imprescindibles sobre ciencia

Los timelapse (vídeos acelerados) son una manera espectacular de aprender nuevas cosas sobre biología, astronomía y física. 
A menudo pensamos que la investigación científica es aburrida: interminables horas de trabajo en laboratorios, resultados negativos, publicaciones extensas sobre temas realmente específicos y complejos... Lejos de esta concepción, existe un mundo paralelo de divulgación, en el que muchas personas se afanan por acercar el día a día de los laboratorios de una manera singular.


Algunos utilizan GIFs para explicar ciertos experimentos complicados. Otros recurren a las parodias para trasladarnos el mundo investigador con una sonrisa. 
Y hay quienes crean canciones para introducirnos fácilmente en temas tan complicados como el bosón de Higgs, la genética, las matemáticas o incluso la astronomía.

En los últimos años, los vídeos timelapse se han convertido también en una herramienta espectacular para adentrarnos en la ciencia y entender mejor el mundo que nos rodea ya que nos permiten ver cambios que a simple vista no podemos percibir. Podríamos sentarnos durante días en el mismo lugar y ver el desarrollo de una flor. Pero el cambio ocurre tan lentamente que nuestra mente apenas podría diferenciar un estado de otro. Lo mismo sucede con los fenómenos astronómicos.

En esta entrada se hace un repaso de algunos de los mejores timelapse sobre ciencia. ¿Con cuál te quedarías?


La naturaleza en movimiento

Cada año, cientos de miles de ñus se desplazan de Kenia a los pastos de Tanzania. Es una de las migraciones más emblemáticas de África. El fotógrafo de la naturaleza Will Burrard-Lucas calcula que unos 1,5 millones de ñus cruzaron el río Mara, el principal obstáculo en su camino, durante los cinco días seguidos que estuvo grabando en él para construir este vídeo.






La mayor mancha solar en 20 años


Este vídeo está formada por más de 17.000 imágenes (72 GB de datos) tomadas por el Observatorio de Dinámica Solar durante dos semanas el pasado mes de octubre. En ella se puede ver, la mancha solar AR 2192, la mayor de los últimos 20 años. AR 2192 tiene unos 128.747 kilómetros de ancho, más que el diámetro del planeta Júpiter. Además, en el vídeo pueden verse cuatro erupciones solares de gran magnitud y otras seis de mediana magnitud.




¿Cómo se forma un copo de nieve?

Un copo de nieve no es más que un diminuto cristal de hielo en el interior de una nube, que crece a medida que desciende en espiral hacia el suelo. La forma que adopta finalmente el copo, pues, viene dada por múltiples factores, como la humedad del aire o el frío que hace justo en el sitio donde está el copo de nieve. Ello provoca que no podamos encontrar dos copos de nieve idénticos.



El fascinante mundo de los microbios

Quién no ha visto cómo una pieza de fruta, o cualquier otro alimento, es invadida por el moho. El moho es un hongo que se encuentra tanto al aire libre como en interiores. Existen muchas especies de mohos que son especies microscópicas que crecen en formas de filamentos pluricelulares o unicelulares. Los protagonistas de este vídeo son cinco: Aspergillus fumigatus, Botrytis, Mucor, Trichoderma y Cladosporium.





¿Cómo se ve la Tierra desde el espacio?

Sobre nuestras cabezas, la Estación Espacial Internacional orbita alrededor de la Tierra a casi 28.000 km por hora, recogiendo datos, llevando a cabo experimentos de todo tipo y captando hermosas imágenes en timelapse del planeta que tiene por debajo. Algunas de estas imágenes llegaron a las manos del cineasta Guillaume Juin, como cortesía de la unidad de teleobservación y ciencias de la tierra de la NASA, que las editó para crear este asombroso vídeo en el que aparecen auroras boreales, núcleos brillantes urbanos y hermosos mantos de nubes, entre otros.




Así es vida íntima de los corales

Los arrecifes de coral y juegan un papel crucial en el equilibrio global de la biosfera. Los corales y las esponjas que habitan en ellos son animales muy móviles, pero su movimiento sólo es detectable a una escala de tiempo diferente a la humana. El biólogo marino Daniel Stoupin estuvo nueve meses grabando las esponjas y los corales de la Gran Barrera de Coral, en Australia, para poder crear este vídeo que muestra la vida cotidiana de los corales.

La madre de todas las tormentas

Una supercelda es una inmensa tormenta en rotación y puede durar varias horas como una entidad única. Suelen darse en las Grandes Llanuras de EE.UU y en las llanuras Pampeanas de Argentina. Las superceldas tienden a formarse en condiciones de alta inestabilidad y vientos fuertes a grandes alturas. Pueden producir tornados de larga duración y granizo del tamaño de una naranja. La supercelda que aparece en este vídeo la captó el fotógrafo Stephen Locke en Texas, Estados Unidos, el pasado mes de mayo. Ver en Vimeo



25 años de cambios en la Tierra

Glaciares que se derriten. Playas y arena que se transforman en grandes centros urbanos. Desiertos que desbordan de conglomerados habitables. El verde del Amazonas cada vez más reducido.Éstees el panorama que se ve en este impresionantetimelapse realizado de forma conjunta por Google, la revista Time y la NASA y que muestra cómo se modificó la geografía del planeta entre 1984 y 2013. Ver en YouTube


El envejecimiento humano

Si hay un vídeo que muestra la huella del tiempo en las personas ese es Danielle. En apenas cinco minutos de duración, el realizador Anthony Cerniello nos enseña el paso de una niña a una anciana. El vídeo no ha sido realizado a partir de fotos de la misma persona, sino de varios miembros de distintas generaciones de una misma familia. Después ha combinado las fotos en este montaje.


¿Un nuevo tipo de nubes?

Las Undulatus Asperatus son un tipo de nube oscura y turbulenta que se pliega y avanza rápidamente sobre el paisaje, y se asemeja un poco a la superficie del mar en un día agitado. Un equipo de la Organización Meteorológica Mundial ha pedido que se incluya este nuevo tipo de nubes en la próxima edición del Atlas Internacional de Nubes. Sería la primera incorporación en los últimos 40 años. Ver en YouTube

domingo, 3 de agosto de 2014

El hombre que paró al desierto: Yacouba Sawadogo

       El suelo es esencial para la vida en la tierra. Pero gran parte de los suelos del planeta han sido degradados y convertido en inútiles. A medida que la demanda mundial de alimentos crece, se invierten grandes cantidades de dinero y se usan los últimos avances tecnológicos en el vano intento de mejorar la calidad del suelo. Así, destacados científicos y agricultores de todo el mundo luchan sin éxito para encontrar los recursos para devolver los suelos agotados a la producción con el fin de remediar la hambre en el mundo. Sin embargo, parece que un campesino de uno de los países más pobres del mundo ha logrado finalmente lo que estos expertos soñaban; detener el desierto.
      Durante la década de 1970 y principios de los 80 esta vasta región se vio afectada por sequía tras sequía. Las familias abandonaban sus aldeas en busca de comida y agua, pero Yacouba Sawadogo no quiso emigrar y abandonar sus raíces. 
        Esta no es simplemente una historia rural. La lucha de Yacouba que ha durado más de 40 años es un insólito drama. Se trata de la lucha de un sólo hombre contra la implacable condena que le arrojaban a la miseria y a la marginación y que ahora tiene la capacidad de beneficiar a muchos miles que viven en la región africana del Sahel.
      Acostumbrados a lidiar con los gruesos muros de la resignación y la apatía muchas veces minusvaloramos el valor del esfuerzo y del coraje individual para cambiar el curso de la gran Historia. La pequeña historia de este campesino burkinés, Yacouba Sawadogo lo ilustra a la perfección. Desde 1974, este campesino analfabeto se dedica a la misión de replantar su región, reintroduciendo el Zaï, un método de cultivo tradicional olvidado. Su meta: restaurar la agricultura en unas tierras áridas afectadas por la desertificación. Así, le tomaron por loco pero, 40 años más tarde, la técnica floreció y fue aplicada en 8 países del Sahel. Más de 3 millones de hectáreas de tierras burkinesas estériles han sido rehabilitadas.
              La determinación de ciertos individuos es de tal audacia y temeridad que inspiran un profundo respeto. Impresiona contemplar como afrontan el destino sin arredrarse hasta repeler la niebla de la fatalidad y de la incomprensión. Yacouba Sawadogo es uno de ellos. Cuando en los años 1970, las poblaciones de Burkina Faso huyen del avance del desierto y su procesión de tierras estériles, este paisano nativo del pueblo de Gourga sólo tenía un objetivo en mente: repoblar la región. Es decir, lograr lo imposible a los ojos de muchos. Decidido a que crezcan semillas en un suelo afectado por la sequía, este hombre va a poner al día una técnica de agricultura tradicional.

Rendimientos cuadruplicados
Llamado Zaï, el método consiste en cavar hoyos de unos 20 centímetros para depositar estiércol y compost al lado de las semillas. Después de tres años de experimentación con diversas técnicas, el treintañero obstinado de entonces cree firmemente en las promesas del Zaï. Y acertará. Desde las primeras lluvias, el resultado es evidente. Los rendimientos se multiplican por dos, hasta por cuatro. Yacouba tiene éxito ahí dónde la máquina de la ayuda al desarrollo lucha desde hace décadas. Lejos de enorgullecerse de este éxito, coge su moto y se va a recorrer los caminos de Burkina Faso para enseñar el Zaï a los agricultores.

Plantar árboles
Él que se conoce como “el hombre que paró al desierto” tuvo con Ali Ouédraogo el ingenio para mejorar el método ancestral mediante la plantación de árboles. Las plantas ayudan a mantener la humedad del suelo y favorecen la infiltración natural del agua. “La gente pensaba que estaba loco cuando empecé a plantar estos árboles”, indica Yacouba Sawadogo, “es ahora cuando se dan cuenta de los beneficios del bosque.”

Éxito en el Sahel
Tal y como Elzéard Bouffier de Jean Giono, el hombre con ahora 66 años plantó así 30 hectáreas de bosques. Una cubierta vegetal hecha de especies locales. El Zaï ya cruzó las fronteras del Burkina, y da ejemplo desde entonces en 8 países del Sahel. Hasta la fecha, el método ancestral mejorado permitió rehabilitar más de 3 millones de hectáreas de suelos estériles, en la tierra de los hombres íntegros.

     La mejora de los rendimientos generó mayores ingresos para los agricultores, puso freno al éxodo rural y fortaleció el nivel de autosuficiencia alimentaria. Con el apoyo de los expertos internacionales, Yacouba Sawadogo fórmula hoy un deseo: “Me gustaría que la gente tuviera el valor de crecer a partir de sus raíces.”
      A través de la reconstrucción cinematográfica, Yacouba narra su propia copia de la historia; cómo cuando era niño fue enviado a una escuela coránica en Malí, donde tuvo que soportar un régimen sin fin de trabajo físico y la ardua tarea de memorizar el Corán. Entonces, como un joven que lucha la sabiduría aceptada de los jefes tradicionales de la tierra que se oponen a sus nuevas técnicas de cultivo. La oposición se convierte en ira cuando los vecinos celosos queman campos forestales y mijo recién plantados de Yacouba.
       Pero Yacouba se mantiene impertérrito. Perfecciona su técnica, y hoy su nombre es todo un símbolo en el camino de detener el proceso de desertificación. Tanto es así que en noviembre de 2009 fue invitado a Washington DC para compartir su historia con los responsables políticos en el Capitolio. Se trata de un clímax increíble para una historia apasionante y oportuna.
     A finales de 2009 la Fundación Bill y Melinda Gates, declaró que los pequeños agricultores como Yacouba constituyen la clave para ayudar a aliviar el hambre y la pobreza entre los más pobres del mundo, el lanzamiento de un programa de investigación y la inversión de millones de dólares en soluciones locales para África.
       El Dr. Chris Reij de Vrij Universidad de Amsterdam que ha seguido el trabajo de Yacouba durante los últimos 25 años, nos dice de sus logros: "Yacouba sin ayuda de nadie ha tenido más impacto en ... la conservación de todos los investigadores nacionales e internacionales ponen juntos .. En esta región decenas de miles de hectáreas de tierra que era totalmente improductiva se ha hecho una vez más productiva gracias a las técnicas de Yacouba".

         Podéis encontrar aquí más detalles e imágenes impactantes de este documental sobre Yacouba Sawadogo, de Marcos Dodd:


Para Diana El-Osta,de National Geographic Channels: "El documental El hombre que detuvo el desierto nos hace pensar que la historia de Yacouba es a la vez increíblemente oportuna e importante en estos tiempos de crisis en muchas partes del mundo. También es raro encontrar una historia de conservación con un final tan optimista e inspirado."

VÍA Ecoportal.net

Con mayor calidad de imágenes en Vímeo per sin subtitular.




domingo, 30 de marzo de 2014

El cambio de hora, el cambio de huso, el horario de verano y la geopolítica.

Hoy 30 de marzo se ha celebrado en España el 'Día de los Horarios' y se han realizado actos reivindicativos en Madrid, concretamente en su emblemática Puerta del Sol, y en otras ciudades para apoyar la petición una Comisión del Congreso para la racionalización de los horarios laborales y solicitar al Gobierno que en la noche del 29 al 30 de marzo no se efectúe el previsto cambio al horario de verano, lo que nos situaría automáticamente en la hora de Greenwich.

Si efectuamos ese cambio de huso, retrasando así una hora el reloj, terminaríamos antes de trabajar, con lo cual dispondríamos de más tiempo para conciliar la vida personal, familiar y laboral. Ello nos permitiría volver a comer a la una y cenar a las ocho, como ocurría en nuestro país hasta los años 30 del siglo pasado y sucede hoy las demás naciones europeas. Este cambio no conlleva coste alguno y no incide en los ritmos biológicos de los ciudadanos, ya que adaptaría el reloj al horario solar de España.

A vueltas con el cambio de hora, os habéis preguntado alguna vez porqué nuestra hora coincide con la de los países de Europa Central y no con la de los países de Europa Occidental. 


Veamos: nuestro país es atravesado por el meridiano de Greenwich a la altura del Levante español. Concretamente, el meridiano de Greenwich pasa por las provincias de Huesca, Zaragoza y Teruel (Aragón), y por Castellón y Alicante (provincias de la Comunidad Valenciana). La mayor parte de nuestro territorio peninsular se sitúa al Oeste del meridiano de Greenwich y el resto la mayor parte de la Comunidad Valenciana, Aragón, y toda Cataluña y Baleares al Este de dicho meridiano.
En dicha situación los países deciden políticamente, en primer lugar, adoptar la hora de uno de los dos husos horarios con el fin de favorecer las comunicaciones por motivos políticos y económicos evidentes  y, en segundo lugar, a cuál de las dos husos horarios se decide pertenecer por razones geopolíticas, esto es, se decide con qué otros países se quiere favorecer las comunicaciones.

Ya que no pensamos dar nada por supuesto, es el momento de dejar claros unos cuantos conceptos geográficos. ¿Qué es un meridiano? ¿qué es el meridiano cero? ¿Por qué el meridiano 0 pasa por Greenwich? ¿qué es un huso horario?¿cómo se determina la hora oficial de un huso horario?
  • Los meridianos son las líneas imaginarias que sirven para calcular el huso horario y que corresponden con los semicírculos máximos del globo terrestre que pasan por los polos norte y sur. Existen, por tanto, infinitos meridianos.
  • Pero, sólo uno de ello es el meridiano de referencia, a partir del cual se miden las longitudes y las horas. Este meridiano es también conocido como meridiano cero, meridiano base, primer meridiano o más popularmente el meridiano de Greenwich.
  • En el siglo XIX, cada ciudad tenia su propia hora y cada país su propio meridiano de referencia. Debido al aumento del comercio internacional los gobiernos de las principales potencias se plantearon la necesidad de establecer un acuerdo con el fin de facilitar las comunicaciones ya que al aumentar la relación entre las naciones fue necesario coordinar la diferencia entre la hora oficial de los distintos países. En concreto, el nacimiento del tren como medio de comunicación rápido trajo como consecuencia la necesidad de ajustar la hora de las distintas paradas de su recorrido a un sistema de horario común y normalizado. 
  • En 1878 Sir Sanford Fleming, del Dominio de Canadá, propuso para medir el tiempo un sistema de zonas horarias que simplificaría el establecimiento de la hora a escala mundial, por el que la tierra se dividiría en 24 husos horarios, de 15 grados de longitud; y como la tierra realiza un giro completo cada 24 horas y existen 360 grados de longitud, cada hora equivalía a 15 grados de longitud, y a eso se le llamó un huso horario. Lo racional de esta propuesta llevó a varias naciones a establecer una hora común, que se llamó hora oficial.
  • Así, el meridiano fue adoptado como referencia en una conferencia internacional celebrada en 1884 en Washington, auspiciada por el presidente de los EE. UU., a la que asistieron delegados de 25 países. 
  • En dicha conferencia se adoptaron los siguientes acuerdos:
  • Es deseable adoptar un único meridiano de referencia que reemplace los numerosos existentes. Os recuerdo que hasta entonces, cada país tenía su propio meridiano de referencia, que solía coincidir con el de su capital política.
  • El meridiano que atraviesa el Observatorio de Greenwich será el meridiano inicial.
  • Las longitudes alrededor del globo al este y oeste se tomarán hasta los 180° desde el meridiano inicial.
  • Todos los países adoptarán el día universal.
  • El día universal comienza a medianoche (hora solar) en Greenwich, y tendrá una duración de 24 horas.
  • Así, el huso horario es cada una de las áreas en que se divide la Tierra conforme a esas 24 horas. Se llaman así porque tienen forma de huso de hilar, y están centrados en meridianos de una longitud que es un múltiplo de 15, que resulta de dividir los 360 grados de la circunferencia terrestre en dichas 24 horas.
    De este modo, la esfera terrestre se divide en veinticuatro husos horarios de quince grados de anchura, a cada uno de los cuales le corresponde, de forma correlativa y en sentido creciente de oeste a este, una de las veinticuatro horas en las que se divide el día. Aunque la Tierra, evidentemente, no rota a saltos sino de forma continua, este sistema mostró ser mucho más efectivo que el antiguo basado en las horas solares, o locales, según el cual cada población usaba la hora que le correspondía conforme a su propio meridiano.
    Todos los husos horarios se definen en relación con el denominado tiempo universal coordinado (UTC), huso horario centrado sobre el meridiano de Greenwich.
    Puesto que la Tierra gira de oeste a este, al pasar de un huso horario a otro en dirección este hay que sumar una hora. Por el contrario, al pasar de este a oeste hay que restar una hora. El meridiano de 180°, conocido como línea internacional de cambio de fecha, marca el cambio de día.


    Es claro que el dominio de los mares por la Inglaterra victoriana y la hegemonía de su dominio colonial en varias continentes fue la razón última de que se lograra imponer, en el seno de esa conferencia internacional celebrada en 1884 el meridiano de Greenwich, es decir, el de Londres, como meridiano cero a partir del cual se diseñaría todo el sistema de los husos horarios, el mismo que sigue vigente hoy en día. 

    A partir de este meridiano se marcaron los otros veintitrés a intervalos de quince grados, asignándole a cada uno de ellos la hora correspondiente. Puesto que a estos veinticuatro meridianos de referencia se les asignó por defecto el valor intermedio de sus respectivos husos horarios, las “fronteras” entre dos husos contiguos, que serían las que determinaran el cambio de una hora a la vecina, serían obviamente los meridianos intermedios entre los dos de referencia. Dicho con otras palabras, el huso horario del meridiano de Greenwich, o de cualquier otro, quedó definido en el intervalo comprendido entre el correspondiente a media hora antes (7,5 grados al este) y el de media hora después (7,5 grados al oeste).

    España y el huso horario

    Como ha quedado claro, la hora oficial es puramente convencional, no estando ligada estrictamente a la hora solar local (que depende de cada lugar), sino que pretende unificar la hora en un territorio dado. En una primera instancia, pudo corresponder a la hora solar local media de la capital de un país (en ocasiones, la de su observatorio astronómico) o de la ciudad principal de un territorio, en nuestro caso, Madrid.
    Incluso después de 1884, en España se mantuvo como referencia horario el meridiano de Madrid, excepto para la Armada que se rigió por el de San Fernando, hasta el primero de enero de 1901, en que se adoptó el tiempo solar medio del meridiano de Greenwich, que geográficamente le corresponde; curiosamente en las Islas Canarias no se aplicó la hora del huso 23, uno menos que en la Península y Baleares, hasta el 11 de febrero de 1922. 
    En 1912 se reunió en París la Conferencia Internacional de la Hora que aceptó el sistema de husos horarios propuesto en 1884. El meridiano que pasa por Greenwich divide en dos partes el huso 0; los restantes husos horarios se numeraron del 1 al 23, hacia el este con las horas de diferencia con el huso 0 como indica el número correspondiente. Esta hora fue llamada hora legal. 
    Así, la hora legal de todo el territorio nacional, Península y Archipiélago, fue la que se correspondía con su situación geográfica, excepto la parte occidental de Galicia, del meridiano de Mondoñedo hasta el mar, que aunque se encuentra en el huso 23, como Canarias, contó con la misma hora que el resto de la Península. 
    En 1940, tras el armisticio con Francia, Alemania llegaba hasta los Pirineos imponiendo su hora, la de Europa central, en las naciones ocupadas de la Europa occidental. 
    No obstante, en España ya se había adoptado este horario con anterioridad, por orden de 7 de marzo de 1940, de la Presidencia de Gobierno, por lo que se adelantó la hora legal en 60 minutos, la hora que se adelantaba era la hora oficial. Franco intentaba igualarla con la de los países del eje aliado durante la II Guerra Mundial (Alemania e Italia)

    El horario de verano
    El cambio de hora o la hora de verano se lleva practicando en España desde principios de siglo. Se adoptó por primera vez en 1918, por el RD de 3 de abril (GM de 4 de abril) “disponiendo que el día 15 del mes actual, y a las veintitrés horas, se adelante la hora legal en sesenta minutos, y que el día 6 de Octubre del corriente año se restablezca la hora normal.” La razón aducida fue la escasez de carbón provocada por la primera guerra mundial, que obligó a intensificar la producción y a reducir el consumo y, al mismo tiempo, armonizar el horario con el de los países vecinos.
    En el año 1919, terminada la guerra, se continuó con la hora de verano, atendiendo a la petición “de las Corporaciones y entidades representantes de los grandes intereses económicos nacionales”. No se adoptó en los años siguientes, reintroduciéndose durante la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, en los años 1924 a 1929 exceptuando el año 1925. La justificación dada en 1924 fue el mantenimiento de tal medida por parte de “otras naciones ligadas a nosotros por una relación constante de intereses y vecindad”, tras la propuesta de la Sociedad de las Naciones de acordar un periodo común mundial.
    Los cambios de hora nunca han sido populares. De hecho, el horario de verano no se introdujo en 1930 por miedo a la inestabilidad política. Con la instauración del gobierno interino del general Dámaso Berenguer a principios de 1930, en lo que se calificó entonces de “dictablanda”, se publicó la RO de 27 de marzo (GM de 28 de marzo) en que se disponía la no modificación de la hora legal al estimar el Gobierno “que las actuales circunstancias del país aconsejan no introducir variación alguna en la hora normal durante este año.” Posiblemente este comentario se refiriera a la inestabilidad política, las  revueltas sociales y la crisis económica consecuencia de la fuerte caída de la bolsa estadounidense en el año anterior.
    Tras la dimisión de Berenguer y su gobierno el 14 de febrero de 1931, el almirante Juan Bautista Aznar ocupó la presidencia del gobierno, durante la cual se publicó la RO de 9 de marzo (GM de 11 de marzo) por la que se disponía que el 18 de abril se adelantara la hora. En la GM de 11 de abril se publicaron las consabidas instrucciones sobre el cambio de hora en el servicio de ferrocarriles. El resultado de las elecciones municipales celebradas el día siguiente supuso la caída del último gobierno del rey Alfonso XIII y la proclamación, el día 14, de la Segunda República Española. Al día siguiente, el gobierno provisional, “accediendo a numerosas peticiones formuladas por distintos sectores de la opinión pública” (GM de 16 de abril) anuló el cambio de hora previsto para el día 18.
    Durante la Guerra Civil, en los años 1937 y 1938 los dos bandos contendientes en la guerra civil española establecieron horarios de verano, aunque en distintos periodos. En 1938 el gobierno de la República incluso llegó a adelantar el horario de invierno en una hora, la primera vez que ello se hacía en España, con lo que aumentó la confusión de horarios en la península. La introducción de una hora adicional tuvo lugar a finales de abril y fue comunicada dos días antes, cuando ya estaba en vigor la hora de verano. Como consecuencia la hora oficial se adelantó en dos horas al TU. Hasta el fin de la guerra hubo dos horas oficiales en la península.
    En el periodo 1918-1938 los avisos de cambio de la hora oficial se realizaron con muy escasa antelación, de unas pocas semanas e, incluso, de días (por ejemplo, en 1929).
     La hora oficial en la década de 1940

    Tras la finalización de la guerra, la hora de verano se implantó entre los años 1939 y 1949, excepto en 1941, 1947 y 1948. Después, como en otros países europeos, dejó de adoptarse. 
    El cambio de hora adoptado en marzo de 1940 (O. de 7 de marzo, BOE de 8 de marzo) merece especial consideración. Está redactado como un típico adelanto de la hora oficial de verano, señalando que “oportunamente se señalará la fecha en que haya que restablecerse la hora normal.” Tal restablecimiento no tuvo lugar en otoño, como era habitual, ni ha tenido lugar desde entonces hasta la actualidad. En la práctica, supuso un cambio permanente de la hora oficial de España adoptando, sin decirlo y, posiblemente, sin planearlo, la del huso horario +1 para la península y las islas Baleares y la del huso horario 0 para las islas Canarias. 
    En 1941 no hubo ningún cambio de hora y en 1942 se reanudó la implantación de la hora de verano, argumentando “las ventajas que en los momentos actuales reporta, desde el punto de vista de una economía conveniente, que la duración de la jornada de trabajo se adapte lo más posible a la jornada solar”. Este fue el único argumento empleado en los años sucesivos, hasta 1946. Tras dos años sin adoptar la hora de verano, en 1949 se hizo de nuevo argumentando “la situación creada por la continuada sequía que, de manera tan sensible, afecta a los suministros de energía eléctrica”. Sin embargo, la hora de verano no volvería a adoptarse en España hasta la llegada de otra crisis mundial de carácter energético.
    A partir de 1974 se reinstauró en muchos países europeos como consecuencia de la crisis energética derivada del gran incremento de los precios del petróleo causado por el embargo iniciado en octubre de 1973 por algunos de los principales países productores. España reinstauró la hora de verano de forma urgente en 1974, Francia lo hizo en 1976 y Portugal en 1977.
    Entre dicho 1974 y 1987 se estableció en España la hora de verano, otra hora más de adelanto en coordinación con el resto de los países europeos, y a partir de 1988 se adoptan en España las sucesivas normas europeas, en especial la del Parlamento y la del Consejo Europeo de 19 de enero de 2001.
    La directiva europea señaló para aplicar la hora de verano el período del año durante el cual hora se adelanta en 60 minutos respecto al resto del año; cuando comienza, "1 hora del último domingo de marzo", y cuando termina, "1 hora del último domingo de octubre"; sin determinar la hora del resto del año, que cada nación fija como hora oficial.
    Así, a lo largo del año, la hora de invierno se aplica durante cinco meses frente a los siete meses que dura el horario de verano, sin estipular, fijar, ni determinar ninguna hora, solo añade y sustrae, por lo que sirve igual para Gran Bretaña, hora de Greenwich, como para Grecia, con dos horas de adelanto respecto a dicho meridiano de longitud 0.



    Problemas prácticos de esas decisiones políticas
    A la situación geográfica de España pertenece el huso horario cuyo eje pasa por Greenwich. Los horarios españoles están alterados por razones socio-políticas. Es necesario seguir un horario oficial común al resto de Europa por motivos económicos (Reino Unido, Portugal, Irlanda, países europeos como nosotros no lo ven tan claro). Pero ello va contra natura de nuestras costumbres ancestrales, originadas por nuestra  situación geográfica, SO de Europa, y el clima correspondiente. En consecuencia se nos considera fuera de norma y razón por los países del Centro y Oriente de Europa.

    Cuando Franco decidió en 1940 adelantar la hora peninsular no sospechaba que le estaba haciendo una considerable faena a sus vecinos de Ferrol: desde entonces los días de verano se prolongan hasta las 22:20 horas mientras que en invierno el sol no sale hasta pasadas las nueve de la mañana. 
    A España se le unieron la Francia ocupada, Reino Unido y Portugal, pero en 1945 los dos últimos países volvieron a su horario 'natural': el del meridiano de Greenwich. Francia y España, sin embargo, siguieron con una hora más.
    Distancia y hora, cambiadas
    De ahí surgieron incoherencias como que Finisterre tenga la misma hora que Varsovia, en plena Europa del este, pese a que las separan casi 2.500 kilómetros, mientras que tiene una hora más que Oporto, que está a apenas 200.

    Finisterre está, como la mayor parte de la península ibérica, en el huso horario de Londres (GMT, en inverno),el del meridiano de Greenwich, la línea imaginaria adoptada como referencia para los 24 husos horarios en la conferencia internacional celebrada en 1884 en Washington.
    Sin embargo, España tiene hasta ahora la hora propia del huso de Berlín (GMT+1), mucho más al este, que es el 'estándar' de Europa continental y que se extiende hasta países como Polonia, Hungría o Serbia.
    El dilema de las horas de sol
    La comunidad gallega es la más perjudicada al ser la más occidental de la península. Allí se lleva años demandando estar en la misma zona que Portugal ( y Canarias), algo que conseguiría si se acepta la propuesta del Congreso de cambiar la hora.
    En el otro lado, la zona más oriental de la península, fundamentalmente Cataluña y Baleares, se desviaría de su horario natural.
    En Barcelona, por ejemplo, un eventual cambio de hora haría que a las 16:22 horas fuese ya de noche en pleno invierno. En verano, amanecería antes de las 05:20 de la mañana.
    Más acusada sería la diferencia en el punto más oriental de Baleares, la isla de Menorca, donde en verano sería de día a las 05:15 horas y en invierno será de noche poco después de las cuatro de la tarde.
    Curiosamente, desde Canarias no se ha acogido demasiado bien esta petición. Su presidente, Paulino Rivero, ha subrayado que se perdería la coletilla "una hora menos en Canarias", que considera una especie de 'publicidad gratuita' para las islas.
    En realidad, la hora de Canarias tampoco corresponde a su huso, ya que tiene la hora de Londres pero está en el huso GMT -1, es decir, una menos. Así, si España cambiase su hora siguiendo ese criterio debería pasar lo propio con las islas, que pasarían a encontrarse en la misma zona horaria que Islandia, Cabo Verde y las Azores.
    Por cierto, parece oportuno aclarar la intervención del ministro canario José Manuel Soria al respecto.

    El meridiano de Greenwich no pasa por las Islas Canarias
    Parece evidente que el meridiano de Greenwich no pasa por las Islas Canarias ni siquiera por la Isla del Hierro. Sin embargo, el origen de la confusión del ministro se encuentra en que por ambas localidades han pasado el  meridiano cero o de referencia. Antiguamente la mayoría de las marinas de Europa continental usaban el meridiano de El Hierro, que pasaba por la Punta de Orchilla, al oeste de esta isla canaria. De hecho, a la Isla de El Hierro se le denomina “Isla del Meridiano” ya que durante siglos el meridiano cero estaba en El Hierro, más concretamente en dicha Punta de la Orchilla. Antes de descubrirse América, cuando la tierra era plana para sus habitantes, la isla de El Hierro era el extremo más occidental del mundo. Según parece fue Ptolomeo el que colocó el meridiano cero en Punta de la Orchilla. Ese sí que era entonces el “fin del mundo” aunque este nombre lo llevara y lleve otro lugar de la costa gallega.
    En el siglo segundo de nuestra era, Ptolomeo consideró como "meridiano cero" al que pasaba por el extremo occidental de la isla y así se mantuvo durante años. En 1634 el cardenal Richelieu reunió en París a matemáticos, astrónomos y demás hombres de saber para establecer un meridiano cero, de tal forma que sirviera de referente para todos los países. Se mantuvo la decisión de Ptolomeo y El Hierro siguió siendo el punto de referencia. Un decreto de Luis XIII determinaba que los franceses no atacarían barcos españoles al este de este Primer Meridiano, ni al norte del Trópico de Cáncer. Así permanecieron las cosas hasta que a finales del siglo XIX fue desplazado por el que pasa por Greenwich. Por cierto, como ya sabemos la conferencia internacional celebrada en Washington se produjo en 1884 y no en 1844, como dice el ministro.


    Conclusión
    No es comprensible que un país como el nuestro, con una luminosidad de nueve horas en invierno y de dieciséis en verano, adelante su horario dos horas y en parte del territorio tres durante siete meses al año, para conseguir un período mayor de luz diurna, cosa que se logra, pero con una mayor cantidad de horas de calor. En España más horas de luz son más horas de sol y, por consiguiente, más horas de calor. 

    El ahorro por familia que se logra en los siete meses de verano viene a ser de unos seis euros en iluminación, así se repite cada año en la prensa al cambiar la hora, pero no se contabiliza el consumo tan elevado de aire acondicionado, particular, comercial, de edificios públicos, y la contaminación térmica que generan los automóviles y el transporte público. 

    Cada uno puede pensar cómo nos afecta la vida que desarrollamos, el horario que seguimos, y reflexionar sobre estos cambios horarios tan largos e importantes, de siete meses de duración y dos horas de adelanto, cómo y cuánto pueden o no favorecernos.

    Otras curiosidades de la geopolítica del reloj
    Desde el establecimiento de la referencia de Greenwich los cambios de horario por razones políticas como el de 1940 han estado a la orden del día. Así, buena parte de los países de África y Oriente Medio están artificialmente más cerca del horario europeo pese a que le correspondería alguna hora más.
    Por ejemplo, Catar, situado a apenas unos kilómetros de Irán, tiene tan solo una hora más que España, pese a estar situada a hasta tres husos horarios de distancia.
    En América Latina se da un fenómeno parecido: el horario occidental de Brasil (GMT -3) es el que utilizan también Uruguay, Argentina y Chile, pese a que están uno o dos husos horarios al oeste.
    Argentina es un ejemplo de cambio constante de hora en este siglo: ha pasado de su hora natural (GMT -4) a su actual GMT -3 e incluso a GMT-2 para volver a la hora actual.
    El caso más radical de cambio de horario data de 2011. Samoa renunció a su horario vinculado a sus islas hermanas ( Samoa americana, a tan solo 120 kilómetros de distancia) y, de un golpe, se fue al otro extremo del espectro horario, ganando un día: pasó directamente del 29 al 31 de diciembre.
    En muchos casos estos cambios no obedecen solo a razones políticas, sino a la existencia de varios husos horarios naturales en un mismo país.
    Cuando un país está justo entre dos husos horarios algunos gobiernos han optado por una solución salomónica: crear su propia zona horaria en el punto medio, es decir, añadir media hora al huso horario anterior o quitarle media hora al posterior. Irán, Afganistán, India y Venezuela han optado por esta solución.
    Cada huso horario tiene quince grados de longitud, de forma que países muy extensos, como Rusia, tienen hasta ocho husos horarios solo en su parte continental.
    Si se tienen en cuenta las posesiones de ultramar, el país con más zonas horarias es Francia, con doce, seguida de cerca por Estados Unidos, con once.
    Antártida, con el tiempo 'congelado'
    Pero el récord absoluto de horas en un lugar lo tiene, aunque sea desde el punto de vista teórico, la Antártida, donde confluyen los 24 husos.
    Sin embargo, la realidad es más compleja aún: al ser un país deshabitado y sin ningún estado que lo administre, las zonas horarias están en función de las estaciones de investigación instaladas allí, que suelen adoptar la del país de origen de la base.
    El resultado es que hay hasta diez zonas horarias distintas, sin contar con el resto del continente que no es reclamado por ningún país y, por tanto, queda fuera del sistema Greenwich. Por eso, allí no rige ninguna hora oficial, aunque por convención se le adjudica el horario Greenwich, el que ahora podría adoptar España.