Escuela de pueblo en 1848 de Albert Anker (1896)

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miércoles, 16 de enero de 2013

Philip K. Dick. Replicando las angustias de nuestros sueños


Philip K. Dick

              Autor de clásicos de la ciencia ficción como "Ubik" o "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" que se adaptó al cine como "Blade Runner", se ha convertido en el autor fetiche de Hollywood.        
              Por más que no hayamos leído una sola página de la obra de Philip K. Dick es muy probable que conozcamos su mundo. No solo porque, poco a poco, el mundo que habitamos se parece cada vez más al de sus libros. Sobre todo porque, póstumamente, Dick se ha convertido en uno de los autores predilectos de Hollywood. Blade Runner, Minority Report, A Scanner Darkly (Una mirada en la oscuridad), Total Recall (Desafío Total),, Screamers (Asesinos cibernéticos), Paycheck, Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Olvídate de mí)  y The Adjustment Bureau (Destino Oculto) son algunas de las películas adaptadas de obras de Dick, quien solo pudo ver la citada Blade Runner de Ridley Scott.
              Philip K. Dick (1928-1982) es uno de los escritores de ciencia ficción más importantes del Siglo XX. Para quien no lo haya leído  y que tenga prejuicios sobre la ciencia ficción como género literario, vamos a buscarle  a Dick un hermano espiritual dentro de la Gran Literatura con quien emparentarle. Philip K. Dick pude ser algo así como el Franz Kafka de la literartura norteamericana. Dick, como Kafka, sólo fue reconocido tras su muerte. Además ambos intentaron captar el latido secreto de su mundo y anticiparon las tendencias totalitarias que se cernían sobre su continente. Tanto el uno como el otro, escribieron sobre la profunda realidad subterránea de un tiempo que estaba por llegar, que estaba en período de incubación. Como los animales, que saben del terremoto antes que ocurra, tanto Dick, como Kafka, se adelantaron a lo que venía. Sus historias fueron interpretadas de forma alegórica, como fantasías imaginarias y paranoicas hasta que se volvieron terriblemente proféticas. Por ello, y por mil motivos más, Dick es un autor enormemente recomendable. Al leerlo, nuestra forma de ver nuestro mundo actual cambia. Hasta podríamos decir que sin leer a Philip K. Dick no se puede comprender bien el mundo en el cual vivimos.
              De todos modos, si hay que buscarle referencias, quizás sería más acertado proponer el imaginarioo de Dick como fruto del maridaje entre el futurismo tecnológico de Julio Verne y la visión totalitaria y angustiosa de las sociedades venideras de estirpe orwelliana.
              Philip K. Dick fue un autor prolífico. Publicó más de 40 novelas y más de 120 cuentos. Además, dejó una obra secreta: sus diarios personales autodenominados Exégesis, que abarcan más de 8.000 páginas.
              Al principio de su carrera Dick no pretendía otra cosa que ser un escritor al uso. A pesar de los progresivos  reconocimientos que recibieron sus obras, siempre evitó la etiqueta de la ciencia ficción. En todo momento desde que empezó a escribir hasta su temprana muerte en 1982, con 53 años, la ciencia ficción se mantuvo como un gueto despreciado por la crítica literaria convencional. Hoy en día, la situación afortunadamente ha cambiado algo.
              Las historias de Dick están repletas de cyborgs, de corporaciones omnipotentes y monopólicas que manejan tecnologías como el control de la memoria, del tiempo y de las voluntades humanas. Ambientados en paisajes pos-apocalípticos y distópicos, con gobiernos omnipotentes y autoritarios, sus personajes viven en el límite  de la alucinación, de la adicción, de la paranoia, de las visiones místicas, atormentados por la inseguridad, la duda y la incertidumbre. Mundos paralelos, ilusorios, virtuales, pero tan reales como la vida misma. Pero sobre estos escenarios visionarios y tras estos planteamientos clásicos de la ciencia ficción, en la literatura de Dick laten las preguntas esenciales que están en el núcleo mismo del saber humano, de la filosofía: ¿Qué es el ser humano? ¿Qué es la realidad? ¿Cuál es la naturaleza del Universo?
              Para el escritor Jonathan Lethem, la ciencia ficción de Dick está un nivel por encima de sus contemporáneos: “Ellos estaban escribiendo sencillas fábulas, por más que no quieran admitirlo. Pero Dick se ocupó de manera distintiva y directa de la resaca de terror y lo irracional en la sociedad contemporánea tecnológica. Este fue el motivo por el cual la ciencia ficción empezó a ser importante. Porque se enfrentaba con el hecho de que estamos viviendo en una era tecnocrática en la cual las artes tradicionales, literarias y demás, no tenían mucho que decir sobre esto, no encontraban un vocabulario para reconocer la velocidad de cambio en la vida cotidiana.”
               La vida de Dick fue caótica, intensa y triste. Su padre abandonó a la familia cuando era chico. Vivió toda su vida en diferentes ciudades de California. Fue adicto a las anfetaminas; lo ayudaban en su frenético ritmo de escritura pero le dejaron secuelas que, al fin, resultaron mortales. Tuvo cinco esposas y tres hijos, a ninguno de los cuales trató bien. No participó en su crianza ni los ayudó económicamente. Hasta llegó a golpear a una de sus esposas. Era profundamente paranoico y con motivos. En un evento nunca explicado su casa fue robada, y destruida, pero solamente fueron extraídos sus papeles personales. Vivía de escribir pero siempre le faltaba dinero. Sentía que como escritor nunca había sido valorado como se merecía.
              Dentro de toda esta cotidianidad hay dos eventos fundamentales en la vida de Philip K. Dick alrededor de los cuales él mismo, obsesiva y torturadamente, configuró su psique. El primer evento fue la muerte de su hermana melliza, en los primeros meses de su vida, o sea en enero de 1929. Dick nació en Chicago, el 16 de diciembre de 1928. El segundo evento fue un delirio místico —o psicótico— en los meses de febrero y marzo de 1974, cuando tenía 46 años.
              Tal vez no sea incorrecto afirmar que Dick no se caracteriza por ser muy buen escritor y que ha sido pésimamente traducido en otras. En todo caso, Dick mismo nos despeja esta duda en sus diarios íntimos:
“Soy un filósofo que ficcionaliza (sic), no un novelista; mi habilidad de escribir cuentos y novelas es utilizada con el fin de dar forma a mis percepciones. El centro de mi escritura no es el arte sino la verdad. Por lo tanto lo que yo cuento es la verdad, y sin embargo no hay nada que pueda hacer para aliviarla ni por hechos o explicaciones. De todas maneras esto suele darle ayuda a un tipo de persona sensible y atormentada por el cual hablo. Creo que entiendo el ingrediente en común en ellos a quienes mi escritura les ayuda: ellos no pueden atenuar sus propias sospechas sobre la irracional y misteriosa naturaleza de la realidad. Y para ellos el corpus de mi escritura es un largo argumento acerca de esta inexplicable realidad. Es una integración y representación y análisis y respuesta y historia personal.”
              Philip K. Dick se planteó ilustrar un porvenir aparentemente inimaginable en su tiempo y acertó a desvelar la mismísima raíz del espíritu de nuestros tiempos. Quizá su talento literario no era muy notorio, pero su vigor narrativo y la fuerza de sus premoniciones iluminan las tinieblas de nuestro presente con dolorosa certeza. Vislumbró el lado oscuro de internet, de las redes sociales, de la realidad virtual, de la farmapsicologia, de la Guerra sin límites contra el Terrorismo, contra las drogas y nos dibujó un paisaje desolador que el cine ha ilustrado quizá con mayor acierto y pulso narrativo en la mayoría de las ocasiones, superando las limitaciones literarias de las poderosas historias de Philip K. Dick.


 Blade Runner ;  1982; (Ridley Scott)

              No me resisto a proponeros que disfrutéis del Tema de amor compuesto por Vangelis para la banda sonora original de Blade Runner (1982). Esta banda sonora se encuentra entre las obras más conocidas de Vangelis junto con las partituras originales para las películas Carros de fuego (ganadora del Oscar a la mejor banda sonora en 1981) y 1492: La conquista del paraíso (1992).
              Su música se caracterizaba por el uso de sintetizadores y ocasionalmente instrumentos acústicos para crear atmósferas de sonido envolvente, en un tono generalmente grandioso y solemne. No es sencillo enmarcar su música dentro de un género en concreto, aunque es habitual que se le incluya entre las filas de las llamadas Nuevas Músicas, o de forma más amplia como músico clásico contemporáneo. En cualquier caso, la diversidad y complejidad de la obra contenida en su discografía hace difícil su catalogación como artista puramente New Age, ya que incluso es considerado uno de los pioneros de la vanguardia de la música electrónica de los años 1970.

Desafío total ; Total Recall; 1990 ; 109 min. (Paul Verhoeven).
Con su reciente versión 2012; 121 min. (Len Wiseman)


Minority Report ; 2002; 144 min. (Steven Spielberg)

Asesinos cibernéticos; Screamers;  1995; 107 min. (Christian Duguay)


Paycheck;  2003; 114 min. (John Woo)

A Scanner Darkly (Una mirada a la oscuridad) 2006; 100 min. (Richard Linklater)

¡Olvídate de mí! ; Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Eterno resplandor de una mente sin recuerdos) ;  2004; 108 min. (Michel Gondry)

              Os traigo el tema principal de la banda sonora que contiene esta versión del tema clásico del pop: Everybody's gotta learn sometimes, interpretado por Beck, aunque personalmente prefiero el original de The Korgis.
Destino oculto: The Adjustment Bureau; 2011; 107 min.(George Nolfi)