Escuela de pueblo en 1848 de Albert Anker (1896)

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Escuela de pueblo en 1848 de Albert Anker (1896)

sábado, 24 de mayo de 2014

Yacimiento arqueológico de Atapuerca

Los yacimientos de la Sierra de Atapuerca son actualmente un referente obligatorio, de incalculable valor para cualquier estudio de la Evolución Humana.


Los yacimientos de la Sierra de Atapuerca son actualmente un referente obligatorio para cualquier estudio de la Evolución Humana. La Sierra de Atapuerca ha aportado datos de enorme valor sobre la vida prehistórica. Por este motivo ha sido reconocida por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad desde el 30 de noviembre de 2000.La Sierra de Atapuerca nació para la investigación a finales del siglo XIX, cuando la compañía inglesa “The Sierra Company Limited” cortó una enorme trinchera de más de un kilómetro de longitud y hasta 20 metros de profundidad en la caliza de la Sierra para el paso de una línea de ferrocarril minero que transportaría minerales desde la Sierra de la Demanda hasta el pueblo de Villafría.
La construcción de esta Trinchera del Ferrocarril puso al descubierto numerosas cavidades colmatadas con rellenos pleistocenos, que hoy forman algunos de los yacimientos conocidos en la Sierra.
Los yacimientos de la Sierra conservan un registro paleontológico y arqueológico excepcional por su abundancia, extraordinaria preservación e importancia científica. La cronología que abarcan los yacimientos de la Trinchera es muy amplia y corresponde principalmente a rellenos depositados durante el Pleistoceno Inferior y Medio, con una antigüedad de entre 1.200.000 y 200.000 años. Las herramientas líticas encontradas documentan la evolución tecnológica a lo largo de la evolución humana, desde que aparecieron las herramientas líticas por primera vez en su forma más primitiva (Modo 1) hasta la aparición de los seres humanos modernos (Modo 4). La fauna recuperada también ha dado lugar a la identificación de nuevas especies de mamíferos, entre ellos, el Ursus dolinensis, el antepasado de los osos de las cavernas.
Historia del Proyecto
Los yacimientos de la Sierra de Atapuerca son conocidos desde finales del Siglo XIX. En los años cincuenta el Grupo Espeleológico Edelweiss (GEE), de Burgos, empezó catalogar y cartografiar la Cueva Mayor. En 1962, miembros del GEE comunican la existencia de fósiles en la Trinchera de Ferrocarril a las autoridades. Diez años más tarde el GEE descubre la Galería del Sílex y en 1976 localizaron restos craneales de homínidos en la Sima de los Huesos. Pero no es hasta el año 1976 cuando comienza la historia del Proyecto Atapuerca. Este mismo año el ingeniero de minas, Trinidad Torres, se encontraba en la Sima de los Huesos en busca de restos de osos, pero lo que no se esperaba fue recuperar también restos humanos. Fue tal su sorpresa, que rápidamente se lo comunicó al paleontólogo Emiliano Aguirre. En este mismo momento es cuando Emiliano Aguirre apuesta por estudiar e investigar los yacimientos de la Sierra de Atapuerca. Por ello, en 1978 elaboró un proyecto de investigación dando comienzo a las primeras excavaciones en los yacimientos de esta sierra burgalesa. Emiliano Aguirre estuvo al frente de las excavaciones hasta el año 1991, año en el que se jubiló y dejó la dirección del Proyecto de Investigación de Atapuerca a Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell. Los tres codirectores crearon un equipo de excavación multidisciplinar, el cual obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en el 1997. Después de 30 años de trabajos e investigaciones continuadas el Equipo de Investigación Atapuerca sigue trabajando en este importantísimo Proyecto intentando conocer un poco más cómo éramos y quiénes somos. Cada campaña de excavación se concentran más de 150 especialistas en muy diversas disciplinas pertenecientes a diferentes universidades y centros de investigación.
En los últimos años los yacimientos de la Sierra de Atapuerca han cobrado especial interés y actualidad debido a los importantísimos hallazgos que se están produciendo, lo que está permitiendo dar a conocer a la comunidad científica internacional la gran trascendencia de este singular complejo arqueológico, que se ha convertido en referencia obligada para el estudio de la presencia y evolución humana en nuestro continente.
Podemos destacar los siguientes descubrimientos:
Trampa natural. Galería.
Se ha podido constatar que este yacimiento funciona como un centro de ocupación esporádico u ocasional, es decir que se utiliza en momentos concretos y cortos en el tiempo pero de forma reiterada. Y además se sabe qué uso hicieron de esta cavidad los heidelbergensis que la frecuentan: iban a abastecerse de carne, de animales que caídos desde la sima se presentan como comida fácil y rápida “para llevar”. En este carroñeo los homínidos entran en competencia directa con los carnívoros de la sierra.
Pero lo más importante a destacar es la relación que se observa a través de Galería de los dos medios que hay en el entorno, las cuevas y al aire libre. Ambos abastecen de recursos proteínicos a los seres humanos de la sierra.
Galería es el único yacimiento que les proporciona biomasa, pero de manera esporádica, por lo que estos cazadores-recolectores completan su dieta con la caza.
La relación continua cueva/aire libre se aprecia también gracias al estudio de los restos de este yacimiento, que nos permite afirmar que dentro de Galería se despedazan animales con herramientas líticas, pero que estas se fabrican fuera y que la materia prima con las que se realizan se consigue en los alrededores. Los homínidos desarrollan un comportamiento para extraer los máximos beneficios del entorno, controlan un territorio a través de la complementariedad que ofrecen estos dos medios.

Canibalismo. Gran Dolina.
En el nivel TD6 de Gran Dolina se recuperan en 1994 varias decenas de fósiles humanos que nos muestran evidencias del canibalismo más antiguo documentado hasta el momento.
Por si no fuera poco encontrar restos de una nueva especie perteneciente, posiblemente, a las primeras poblaciones llegadas al continente europeo, bautizada como Homo antecessor, un estudio detallado de los restos nos muestran irrefutables pruebas de canibalismo.
Entre la dieta de estos homínidos se incluye fauna como caballos, rinocerontes, gamos, bisontes o jabalíes; vegetales y frutos como el almez; y seres humanos, en realidad, sus congéneres.
Para poder admitir que los cadáveres aparecidos en este estrato hayan sido consumidos por humanos hay que validar diferentes cuestiones. Por ejemplo, que aparezcan en los huesos marcas de corte semejantes a las que se aprecian en los restos óseos animales y que los restos se encuentren mezclados con los de animales y con las herramientas líticas, es decir, que no tengan ningún tratamiento o disposición especial que sugiera algún ritual en el que se puede despedazar y descarnar cadáveres pero no comerlos. En TD6 se muestran estas evidencias.
Pinturas rupestres. El Portalón.
En la pared que se encuentra enfrente de la boca de la Cueva del Portalón se observa una pintura que representa la cabeza de un caballo. La primera persona que se refiere a ella es Jesús Carballo en 1910. Desde entonces esta cabeza ha sido motivo de controversia. En primer lugar porque hay quien veía en aquel motivo rupestre un oso, mientras que otros ven un caballo. Los calcos realizados parecen despejar todas las dudas al verse claramente la cabeza de un équido cuyas partes anatómicas representadas son el inicio del cuello, línea maxilar, boca, línea frontal, orejas, arranque del cuello y ojo.
Sobre esta representación siempre ha recaído la duda de su veracidad, o mejor dicho de su antigüedad. Ya Carballo en 1910 cuando la da a conocer expone sus dudas sobre la edad prehistórica de la misma. Sin embargo Breuil en 1920 atribuye la pintura a un periodo antiguo del Paleolítico superior.
El Equipo investigador de Atapuerca tiene sus dudas acerca de la cronología paleolítica o contemporánea de esta cabeza y consciente de que esta cavidad podría albergar momentos superopaleolíticos a la vez que también se conocen varias falsificaciones, como por ejemplo en la cueva de Suances, decide realizar un estudio de la misma. Este estudio revela que el óxido con el que se realiza proviene de la sierra. La analítica realizada con los colores no llega a pruebas concluyentes, pero lo que si que llama poderosamente la atención es la diferencia de color que se aprecia en la figura en una fotografía tomada en 1913 o en 1947, en donde los colores aparecen mucho más vivos y en un mejor estado de conservación que hoy. Esto nos induce directamente a preguntarnos cómo es posible que durante 11.000 años no se haya perdido calidad en el motivo y en los últimos 50 años se haya deteriorado tanto. Por el momento se piensa que se trata de una pintura realizada en algún momento de principios del s.XX.
Cerámicas y grabados. Galería del Sílex
En la Galería del Sílex se han encontrado 400 motivos entre pinturas, negras y rojas, y grabados. Todo este corpus iconográfico se reparte en 53 paneles diferentes. Los motivos representados son formas lineales y geométricas (retículas simples y con apéndices laterales, parrillas, trazos simples, puntos formando hileras, arboriformes, tectiformes, zigzags, etc.) junto con antropomorfos y representaciones humanas y animales.
Se ha estudiado con detenimiento cada motivo para determinar su cronología, relacionando los grabados con los motivos decorativos de las cerámicas y datando radiometricamente las pinturas realizadas con carbón. Hoy se sabe que abarca desde el Neolítico a la Edad del Bronce y que los motivos están superpuestos.
Es de destacar la figura de un antropomorfo que se encuentra también representado en una cerámica que se corresponde con un gran vaso ovoide cerrado, de cuello medio y fondo plano, correspondiente a la Edad del Bronce. Este hallazgo se puede calificar de espectacular ya que por el momento no se encuentran paralelos con este motivo en ningún lugar.
En esta década se ha constituido un equipo que se encarga del estudio del arte de la Galería del Sílex que ya ha localizado nuevos motivos y que ha realizado dataciones por AMS, todavía inéditas.
Y ya comienza a dar sus frutos este joven equipo, que nos oferta nuevas interpretaciones como que este antropomorfo es una mujer, y que al aparecer relacionada con un guerrero preparado para la lucha, puede interpretarse como que la mujer tuvo un papel relevante dentro de su sociedad como chamán, encargándose de la protección de cada uno de los miembros de su comunidad. Alejando así, el típico mito de la mujer sometido a las tareas domésticas. Por el momento son nuevas interpretaciones que serán debatidas y cotejadas en un futuro próximo.
Excalibur. Sima de los Huesos.
Desde el momento en que se tiene constancia de la gran acumulación de cadáveres en la Sima de los Huesos, el equipo de investigación ha tratado de conocer la formación de esta cavidad, cómo se rellena y cómo han llegado allí la casi treintena de individuos que se han documentado. Sobre esta última pregunta y con los datos que se tenían existían varias hipótesis que se iban cotejando y desechando.
Se especuló en un primer momento con la idea de que este grupo viviera allí y por alguna catástrofe se enterrasen vivos, hoy sabemos que esto no fue así ya que no se han encontrado herramientas líticas ni herbívoros cazados en el exterior y trasladados a la cueva para consumir.
Otro de los planteamientos era que el clan arrojara a la sima a los cadáveres, lo que implica una gran cohesión del grupo, hecho del que ya se tiene constancia debido al estudio de los restos óseos según el cual algún individuo tuvo que ser atendido por sus congéneres antes de morir.
La siguiente cuestión es por qué los arrojan. Para no dejarlos abandonados a la suerte de carroñeros o porque tenemos ante nosotros lo que podemos denominar un comportamiento simbólico. Con el hallazgo en 1998 de un hacha de mano, el equipo de investigación cree haber encontrado la respuesta a este enigma.
Se trata de un bifaz, bautizado desde el primer momento como Excalibur en recuerdo de la espada mágica de las leyendas artúricas, realizado en cuarcita de color rojo y de una calidad excepcional. Este hallazgo, único instrumento de piedra, recuperado junto con 4.000 fósiles humanos de unos 500.000 años de antigüedad nos indica que estamos ante un hito representativo de alguna creencia compartida por todo un grupo, y a la vez el comportamiento simbólico más antiguo hasta hoy conocido.
Enterramientos. Cueva del Mirador.
En el nivel denominado MIR-4, excavado durante la campaña de 1999, se intervino en una fosa que contenía restos de al menos seis individuos. Lo interesante de este enterramiento es el tratamiento que presentan los cadáveres, por un lado y el uso como recinto sepulcral que tuvo esta cavidad entre momentos anteriores y posteriores de estabulación y de habitación, por otro. Se conocen diferentes clases de enterramientos de la Edad del Bronce en la Meseta, además de los de las cuevas, como los dólmenes o las fosas individuales excavadas en el suelo.
Las interpretaciones que los investigadores dan a la diversidad de recintos sepulcrales se basa en la diferenciación social; los dólmenes pertenecerían a una sociedad segmentaria de corte grupal y las fosas revelarían un tránsito hacia una sociedad de corte estratificado. El enterramiento aparecido en el Mirador, en donde se acumulan seis individuos parece indicar que estamos todavía ante una sociedad grupal.
Más interesante es el tratamiento de los cadáveres que fueron depositados ya que no están representadas todas las partes esqueléticas y las que están presentan singularidades. Los huesos más pequeños no aparecen, lo que nos indica que se trata de una inhumación de carácter secundario. Los huesos se han descarnado con un instrumento cortante y los huesos largos han sido fracturados. Por lo que respecta a los cráneos, han sido seccionados y lo que se ha depositado en la fosa es el neurocráneo, lo que la bibliografía recoge como “cráneos-copa”. Todos estos datos evidencian una intencionalidad ritual clara.
Al aire libre. Valle de las Orquídeas, Hundidero, Hotel California...
Una de las singularidades que hace a la Sierra de Atapuerca tan mágica es que a través de sus yacimientos podemos reconstruir de manera diacrónica la vida de los grupos prehistóricos que la frecuentan, ya que tenemos casi toda la secuencia cronocultural. Desde el inicio de las excavaciones se trabaja en las cuevas, que son un magnífico documento de episodios acaecidos en las mismas, pero pronto se ve la necesidad de salir al exterior. Sabemos que estos grupos intensifican sus actividades al aire libre, en el entorno de la sierra será donde se abastecen de caza, frutos, vegetales, materias primas y agua.
Desde 1999 un equipo de la Universidad de Burgos se dedica a recorrer un radio de 10 km alrededor de Cueva Mayor, con el fin de conocer los asentamientos al aire libre. Se ha prospectado no sólo la Sierra de Atapuerca sino un total de 17 municipios de sus alrededores, como por ejemplo Ibeas de Juarros, Arlanzón, Atapuerca, Castrillo del Val, Quintanapalla, Rubena y otros cuantos más. Los estudios demuestran que hay un total de 181 sitios arqueológicos prehistóricos. Gracias a este trabajo se han identificado más de un centenar de estaciones prehistóricas.
Así hemos conocido lugares donde se caza, se talla, se siembra, y donde se habita. Lo importante de esta investigación es que completa la de las cuevas, recuperando todos y cada uno de los lugares que frecuentan y teniéndose así una completa visión del territorio que habitan y explotan estos grupos.
Un magnífico ejemplo de asentamiento al aire libre es el Valle de las Orquídeas que, excavado durante dos campañas, se revela como un lugar estratégicamente situado al lado de una dolina, que contendría agua, a la que los animales se acercan a beber y localizado sobre un terreno en el que hay materia prima con la que realizar herramientas de piedra. El estudio detenido de todos y cada uno de ellos servirá en un futuro para conocer la articulación espacial de estas sociedades, tanto a nivel diacrónico como sincrónico. En los últimos años se ha excavado en dos asentamientos al aire libre más: Hundidero y Hotel California.
El modo de producción y de vida determinan las actividades simbólicas de un grupo.
Las creencias desarrolladas por un determinado grupo llevan implícitas la exploración, concepción y transformación del mundo. La recogida y transporte de objetos exóticos, la modificación de huesos y piedras mediante grabados, la talla de instrumentos sobre materiales poco frecuentes, la perfecta simetría de algunos, la creación de adornos, las representaciones gráficas, los enterramientos o los ajuares sobrepasan la esfera de lo cotidiano y nos sumergen en el mundo de la mente, simbolismo y creencias.
El primer europeo
El Equipo de Investigación de Atapuerca ha una mandíbula humana de más de 1.200.000 años de antigüedad. Dicha mandíbula apareció asociada a útiles de sílex de modo Olduvayense (herramientas de más de 1.200.000 años). El hallazgo se produjo en la Cueva de la Sima del Elefante de la Sierra de Atapuerca (Burgos, España). Este yacimiento se encuentra muy cerca de Gran Dolina, yacimiento donde se encontraron los primeros fósiles humanos de la especie Homo antecessor.
El fósil de la Sima del Elefante es así el europeo más antiguo de la historia encontrado hasta el momento.
Textos y fotografías pertenecientes a la Fundación Atapuerca.