Escuela de pueblo en 1848 de Albert Anker (1896)

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Escuela de pueblo en 1848 de Albert Anker (1896)

viernes, 30 de noviembre de 2012

Clásica. Aram Khachaturian. Vals de la suite Masquerade.

Cómo no te puede gustar la música: Clásica.


Vals de la suite Masquerade. Aram Khachaturian.

              Venga, no me digáis que no os gusta esta música. ¿Existe algo mejor para despertar del sopor de un domingo de invierno? La música, maravillosamente bella, es un vals en tono menor y con fuertes connotaciones pesimistas. Escuchad esta música y decidme si no os sentís inquietos…
              La composición de esta pieza data de 1941, aunque la versión definitiva no vio la luz hasta 1944. Disfrutad de este famoso Vals que abre la suite orquestal Masquerade, creada como música incidental para la obra del escritor ruso Mikhail Lermontov, en la que se ponía a caldo a la aristocracia de San Petersburgo de comienzos del XIX. Otro poeta víctima, esta vez, de la fiebre romántica que, al igual que su idolatrado Pushkin, murió en un duelo a la edad de 26 años. Cerrad los ojos y dejaos llevar por el esplendor de la decadente corte zarista. Espectacular.
              Un secreto para cinéfilos: os imagináis cómo podía sonar su música en el frío y vacío espacio sideral de 2001, una odisea del espacio de Stanley Kubrick.
              La versión es la de la Moscow Chamber Orchestra, dirigida por Constantine Orbelian, del album "Vodka and Caviar" (Delos Music DE 3288). El vídeo del enlace no  hace ninguna referencia en torno a los intérpretes.

CURIOSIDADES HISTÓRICAS
              Podemos contemplar a Kachaturian como colaborador del estalinismo, como su víctima o  como simple superviviente. Vosotros decidís.
              Aram Khachaturian, pese a nacer en 1903 en Tiflis, siempre se consideró un compositor armenio. En 1929 ingresa en el conservatorio de Moscú y tres años más tarde se une al Sindicato de Compositores. En 1930 se casó con la compositora y compañera de estudios, Nina Makarova. Pero Khachaturian era de naturaleza generosa y optimista.
               Durante la década del terror estalinista en los años treinta, no sólo se mantuvo con un  cargo en el sindicato anteriormente mencionado, sino que Khachaturian tuvo la noble y digna virtud de criticar y rechazar a muchos de sus colegas compositores, hasta el punto de ser incluso condecorado con la Orden de Lenin en 1939. Lo que deja entrever la habilidad que siempre tuvo para manejarse en su relación con el comisariado soviético de asuntos artísticos.
              Andrei Zhdanov, consuegro de Stalin, fue una de las más controvertidas figuras de la llamada “regeneración musical soviética” que tuvo lugar el 10 de febrero de 1948 mediante la publicación del llamado Decreto Zhdanov, un infumable panfleto que pretendía otorgar absoluta prioridad a la llamada “veraz corriente del realismo socialista” frente a los presuntos “valores burgueses y reaccionarios” que al parecer se estaban dando en el proceso creativo de numerosos artistas soviéticos.
              Inicialmente, el decreto fue una furibunda crítica hacia la ópera La gran amistad del compositor georgiano Vano Muradeli aunque, de manera harto delirante, tuvo sus repercusiones colaterales hacia figuras contrastadas del arte soviético, especialmente de músicos como Shostakovich, Prokofiev o Aram Khachaturian.
              El asunto llegó mucho más lejos de lo inicialmente esperado y el propio congreso de abril de la Unión de Compositores Soviéticos conminó al “público arrepentimiento” de numerosos artistas, estigmatizados por la figura de un mediocre Zhdanov incapaz de asimilar su poca solvencia no ya como músico, sino como hombre dotado de escasa sensibilidad creativa. Por fortuna, este impresentable falleció en 1948 y sus teorías fueron borradas del mapa ideológico soviético diez años más tarde, en pleno proceso de justa y esperada desestalinización. El resultado posterior fue una explosión creativa del arte soviético, tanto abstracto como figurativo, floreciendo estilos antes mal vistos o perseguidos.
              Por tanto, en aquella URSS de conflictos y encubiertas envidias nadie estaba a salvo, y el propio Khachaturian, luego de fortalecer su nombre como músico merced a obras como el Concierto para violín o el ballet Gayaneh, fue denunciado por formalista, junto a otros compositores, por el ya referido e infausto Decreto Zhdanov de 1948.
              Tras la rehabilitación, Khachaturian escribió obras notables, como el ballet Spartacus, y llegó incluso a ser condecorado como Héroe del Trabajo Socialista por las autoridades del Kremlin en 1973. Cinco años después, el 1 de mayo de 1978, falleció en Moscú
              Khachaturian ha sido el primer compositor armenio en alcanzar fama internacional y de hecho el himno nacional armenio lleva su firma. Dotado de un prodigioso sentido melódico, Khachaturian bebió de las fuentes populares armenias a la hora de componer su música, muy caracterizada por los frecuentes ostinati, con acordes de cuarta y quinta que se inspiran en la apertura del saz armenio, y la elevada improvisación de sus desarrollos melódicos a la manera de una inacabable rapsodia. Su aportación al ballet, en la tradición de Rimski-Korsakov y Stravinski, es fundamental para el estudio de la música rusa. En definitiva, un gran compositor que justamente se revaloriza día a día.